El diccionario define padre, en un contexto biológico, como “ser vivo de sexo masculino que ha tenido descendencia directa. También como: progenitor, cabeza de una casa o familia ancestral, antepasado, originador de una nación, fundador de una clase o profesión, protector, creador de algo y como expresión de respeto”.
Aunque “padre de familia” tiene un sentido de estirpe, linaje, casta, tronco, es también serie de TV de EU, en “muñequitos” para adultos (Family guy), similares a Los Simpson.
Son irreverentes y se denuncian como de discriminación y violencia, basados en una familia disfuncional, como parodia de la cultura “pop” americana.
Es también tema del grupo español Falsa Alarma. En nuestro medio tiene peculiar significación. Es “impermeable” a derechos ajenos y sordo a reclamos, y con perenne disfraz de “chivo loco”; se alimenta de permisividad; con alta capacidad de mimetismo y camuflaje, suele disimularse en el ambiente para hacerse notar cuando posee “derechos adquiridos”; sus ambientes preferidos son áreas públicas, con notoria habilidad para transformarlas en propiedad privada; invade, carece de rubor, conciencia, respeto, vergüenza, educación, formación, urbanidad, civismo, pudor, y cuando vende elementos para comer, muestra escasa higiene, si alguna. Ocupa propiedad privada al “confundirla” con la estatal.
Desnaturaliza, altera, arrabaliza e inmune modifica con desparpajo, como si tuviera franquicia. Goza de preferencias de políticos de oposición y de indiferencia y tolerancia de políticos en el poder; las especies más “evolucionadas” tienen capacidad de extorsión a gobiernos municipales y nacionales.
Ni género ni nacionalidad importan: en la fauna criolla se puede ser padre de familia siendo mujer o extranjero del oeste. Tendremos “papá famí m’wen”, en creole, con cédula y más derechos que cualquier dominicano. Sociólogos y especialistas conductuales tienen dificultad para identificar de manera pura al espécimen nacional y deben definirlo a partir de sus actos y efectos.
Los ingenieros, aunque sin mencionarlos, los tienen en cuenta para diseños porque en sus capacidades de violarlo todo, alteran proyectos, modifican cálculos y varían objetivos. En lo jurídico: violan normas, estupran reglas, como marginales del derecho, dedicados a violar hasta las leyes naturales y del equilibrio.
Especímenes con muchísimas “fichas”, de las que se ponían antes que el Código Procesal Penal le diera más derechos al delincuente que a la víctima; si “caen” en algún “intercambio de disparos”, son bautizados por Derechos Humanos como padre de familia. Es casi una profesión con tal grado de importancia en la escala organizacional autóctona, que hasta tiene dirigentes, promotores, cómplices y defensores.
Ayer celebramos el día del Padre en fecha criolla y pronto se instituirá el del Padre de Familia con sugerencia de que sea feriado, movible al primer lunes de cada mes.
César Nicolás Penson es empresario
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