Las vías peatonales y parte de las de tránsito vehicular han sido ocupadas y “aparceladas” en espacios comerciales de derecho privado, con los más diversos exponentes, en claro proceso de “haitianización” de vías púbicas.
La presencia masiva de los nacionales del país del oeste, pero más que nada, por las consecuencias que nos asemejan al caótico Puerto Príncipe, convierten en mercados lo que antes fue espacio para todos.
El ejemplo más dramático es la llamada “Dualte con Parí” y su anárquico y perturbador comercio. Las aceras de casi todos los barrios tienen vistosos ejemplos de “aprovechamiento personal y privativo” de lo que se supone público.
Las urbanizaciones de clase alta, no exentas de este fenómeno, presentan rampas de marquesinas, como peligrosos atentados al peatón por la inclinación o por el obstáculo que significan y paredes que apenas dejan aceras para caminar. Cuando la privatización “merengueda” o “abachatada” logra apoyo municipal, adquiere ribetes dramáticos. Baste el ejemplo de la avenida Luperón, frontera entre el Distrito Nacional y Santo Domingo Oeste: en el km. 9 tenemos de un lado parques y zona verde para todos, el D.N., y del lado oeste, ranchos de concreto construidos por el Ayuntamiento para beneficio de un grupo menor de comerciantes.
Los terrenos de gran valor comercial, del Estado dominicano, en la intersección de las avenidas San Martín y Tiradentes, usufructuados por comerciantes que “privatizaron” en provecho propio, son espacios de “derechos adquiridos”. Los alrededores del parque Enriquillo, en honor al primer rebelde de América, forman notable ejemplo de cómo se impone el interés privado de los dueños de guaguas, propietarios de toda la zona. Lo mismo ocurre a lo largo de la calle José Martí, compartidos con un deprimente mercado de frutos menores de criollos y haitianos y en buen espacio, por las “importadoras” de ropa, “propietarias” de las aceras y estacionamientos.
En cada esquina hay un frutero con derecho al espacio y facilidades sanitarias improvisadas, muy propias para el contagio de enfermedades que tienen como vector la excreta humana, al margen de las “medidas sanitarias personales”, tomadas por el “suplidor de especies tropicales” con una funda plástica. De cáscaras y desperdicios se ocupa el solar cercano al “negocio”.
La privatización estacional” ocurre en determinadas épocas del año. Los vendedores de “puerco asao” ocupan y deterioran áreas verdes, privatizándolas sin carácter de permanencia, pero “como tamo en navidá, to se vale”.
En el barrio Independencia, km. 14 de la autopista Duarte, hay una casa con habitación de segundo piso, sobre la calle, con columnas en el área pública. Se pueden poner toldos sobre las aceras, escaleras de caracol para dar acceso a la “mejora” del segundo piso o “poné una mesa en cualquier palte”… Se combinan una población sin sentido de lo posible, porque “e del etado”, carencia de autoridad y una sociedad permisiva en extremo.
César Nicolás Penson es empresario
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