Un miércoles, una sala penal cualquiera; Palacio de Jvsticia, dice su bronce identificativo, de Ciudad Nueva, añado. Megalomanía de Trujillo, con yerro en la palabra Justicia; mensaje subliminal de la Era, burla al sainete jurídico de siempre.
Aire acondicionado y moderno sistema de sonido, contrastan con prácticas añejas; el miedo eterno, la duda permanente y la esperanza perenne, en el ambiente. Algunos reclusos, ahora “internos”, ausentes sin quererlo; los presentes, “bajados” temprano, “mancornados” en parejas, penosamente jóvenes, con recortes estilo “guardia”.
Policías, con rígida cortesía, los sientan en los clásicos e incómodos “bancos” de caoba centenaria, que dan “solemnidad” a la tragicomedia del día. Cuidando la reacción de los custodios, los familiares, tímidos se acercan, manifestando el negado cariño que la prisión impone y dando ánimos al extrañado del hogar, por razones criminales.
Al otro lado, familiares de las víctimas, esperanzas paralelas con el dolor de la injusticia de la no justicia, o de ella tardía; odios y venganzas reprimidas. Unos con el dolor del hermano asesinado, otra con el corazón destruido; el día potencia el recuerdo del marido ultimado.
La parafernalia: “Todos de pie”; en caravana jueces togas y birretes calados, en ruta a sus espacios de madera, como tres reyes magos, dueños del destino de acusados y familiares. Acusadores y defensores en sus plazas; uniformes ceremoniales, “calidades”, secretarias, afanes blancos y azules sobre togas negras, definiendo roles. La tragedia repetida de los “reenvíos”.
La angustia del acusador y esposa, contra un italiano al que imputan robar recursos y negocio, que hoy precisan para una hija enferma. El extranjero, con socarrona cara de burla, logra el enésimo reenvío en más de 4 años, por astucias de su defensor.
La tragedia del padre obligado a someter al hijo por agresión, contra abuelos que le criaron y que hoy intentan perdonarle, en noble afán por dar fin a su calvario de año y medio, con esperanzas del retorno desde el infierno de las drogas. Reenvío contra el grupo acusado de “asociación de malhechores” y malversar Pensiones del Estado, caso con varios aniversarios e imputados que contrastan en la sala, socialmente y en apariencias.
Igual suerte para el grupo que en robo nocturno asesinaron, agravando dramáticamente su situación jurídica. Acusados, testigos y fiscales que no se presentaron; códigos, artículos, citaciones, “chicanas”, recursos, deliberaciones… Todos pospuestos con nuevas fechas y la mayoría con defensores de oficio; miseria económica y moral.
La tragedia desde todos los ángulos: dolor, transgresiones, degradación social, sinsabores, frustraciones de abogados y de jueces con manos atadas; una justicia parapléjica, por razones estructurales y de cultura jurídica; cloaca moral de una sociedad en crisis.
Tragedia repetida en todos los ámbitos del Derecho.
César Nicolás Penson Paulus es empresario
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