El dominicano, en el acervo de su identidad cultural, utiliza un sinnúmero de expresiones que involucran la fauna y flora, con animales propios y ajenos a nuestro espacio o con elementos de la naturaleza vegetal. Estos términos y su significado particular nos son comunes y basta pronunciarlos para que aflore la identidad criolla, con su rítmica y cadenciosa filosofía de merengue y bachata.
Aunque el burro ha sido desplazado como medio de transporte por el “motor”, el término “burro hechor” o quizás echor persiste para referirse al entrenado para montar yeguas con fines de engendrar mulos. Se dice: “burro no sabe de bicochito” señalando al que por falta de conocimiento no aprecia cosas finas; “la paima que ta p’un burro, no ai pueico que se la coma”, expresión destinista que expresa certeza de lo que ha de ser tuyo y similar a, “al que Dió se lo da, en la pueita se lo ponen”. En la cromática folclórica, el color “burro mojao” está bien definido.
“El burro sabe a quién tumba y er diablo a quién se lleva”, reza un refrán, al igual que “una cosa piensa el burro y otra el que lo apareja”, además de que “un burro diciéndole orejú a un conejo”.
Cuando el jefe manda, se ejecuta sin preguntar: “el burro se amarra donde quiera el dueño, aunque se ajorque”. “Saber que la burra es baya, por tener los pelos en las manos”, implica certeza, pruebas, seguridad. De la fauna criolla, el chivo es el más rico en expresiones: el macho cabrío sin castrar, con olor animal, propio de zonas de sol abrazador, da lugar a “jiede ma que un chivo cojú”. El chivo loco es hacerse el “desentendío”, “eto no e’conmigo”; “como chivo sin ley” es no respetar autoridad, reglas, ni controles.
“Grita ma que un chivo” a los que chillan, protestan o se quejan; chiva o “chivirica” es la mujer liviana, “alebrecada”, “contentosa”; el “chivito jarto’ejobo es insignificante, de poco cuidado, sin condiciones para ser rival.
El hombre chivo es el arisco, receloso, precavido; meterse de chivo es entrar sin pagar; brincar como un chivo es reacción brusca ante una noticia o golpe recibido por sorpresa; el chivato es delator, el que denuncia, el que cuenta. “A vé si e chicle lo que la chiva mastica”, expresión local que significa que las cosas no siempre son como aparentan; “eso no lo brinca un chivo”, para señalar un asunto difícil, complicado. El chivo chilindrón, relleno de moro, término del país vasco que aquí se conoce. “Ei chivo liniero viene sazonao de orégano dei monte”. Cuando el vehículo se entierra en lodo o arena, se enchiva.
Un pedazo sin pintar o la parte sin limpiar de un zapato por descuido o inhabilidad es un chivo. También es fraude escrito en un examen como “ayuda” a la memoria. La expresión criolla de “chivo que no grita, colín con él” es similar a la castiza de, “burro que aguanta palos, palos con él”. El chivo expiatorio es al que le cargan la culpa ajena La vanidad del chivo consiste en que anda “con el rabo parao y er culo afuera”.
César Nicolás Penson Paulus es empresario
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