La nación celebró el 30 de marzo pasado, el 167 aniversario de una de las epopeyas bélicas, políticas y sociales más trascendentes para la consolidación de la patria recién nacida.
Once días antes los ejércitos haitianos sufrieron una vergonzante derrota en Azua, en la batalla del 19 Marzo, tropas al mando de Charles Herard Aine, Presidente de Haití, calificado por el historiador haitiano James G. Leyburn, como “un analfabeto carente de todo dote de estadista”. Murieron dos generales, tres coroneles y muchísimos oficiales haitianos.
En sus planes de reconquista, inician la invasión por el Norte, penetrando por Dajabón con su ferocidad y acciones sanguinarias características. Inician su trayecto hasta Santiago por el “Camino de los Hatos”, las tropas del Ejército Expedicionario del Norte, al mando de Jean-Louis Pierrot, mulato de 83 años quien en el reinado de Henry I ostentó el grado de Tte.
General y el título de Príncipe. Proverbiales los actos heroicos de tantos hijos de la recién nacida nación dominicana y la destreza del jefe militar, José María Imbert, nacido en Francia en 1801, quien aplicó conocimientos militares adquiridos en el ejército napoleónico.
Preparó defensas y levantó el ánimo de los asustados patriotas. Fernando Valerio, militar de carrera de San José de las Matas, dirigió intrépidas acciones de avanzada para fustigar al aplastante ejército haitiano, llevando a machete la destructiva y gloriosa, “Carga de los Andulleros”, llamados así porque en Sabana Iglesia, de donde procedían, se dedicaban a preparar tabaco en “andullos”.
Allí se consolidó la República tras la derrota que sufrieron las dos columnas del ejército haitiano, que superaba en número de 4 a 5 veces a los patriotas, ocasionándole 800 muertos contra ninguno del lado dominicano. Triunfo de la patria, heroicidad de los Santiagueros y sus aliados, que reivindica cada año el orgullo de una región donde hombres y mujeres tienen plena conciencia de su rol como ciudadanos de próspera estirpe, con sentido regional pleno y orgullo colectivo.
Héctor Valdez Albizu, Gobernador del Banco Central, en charla reciente, dio cifras convincentes de la pujanza económica en materia de producción, de empleos, de generación de riquezas, de desarrollo regional, demostrando que “Santiago es Santiago”.
Munícipes comprometidos, conscientes; empresarios que invierten en su propia región y líderes involucrados en el desarrollo, con planes a corto, mediano y largo plazo. Emprendedores que se suceden, se reinventan, se reproducen, con el desarrollo de Santiago como divisa, como bandera, como norte. Hombres y mujeres con sentido de unidad de objetivos, nucleados en la acción, visionarios, impermeables a banderías.
Es como si los Imbert, los Valerios, Juana “Saltitopa” y tantos otros, se hubieran multiplicado, sembrando en todo el espacio cibaeño, el ánimo patrio del 30 de marzo del 1844.
César Nicolás Penson Paulus es empresario
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