Simbolizando a Dios, eje, el desde y hacia donde, de los seres todos, una “chorcha” sirve de centro al espectacular derroche de colorido, matizado por una reinvención del arco iris, con infinidad de tonos y matices en miles de orquídeas de tantas especies. La Sociedad Dominicana de Orquídeas se lució con una vibrante exposición de flores, bajo el tema “Orquídeas en mi país”, evento que el pasado viernes y hasta ayer, se desarrolló en el Jardín Botánico Nacional. Titánico esfuerzo de un grupo, quienes hoy dirigen la institución, sociedad fundada en 1967 y que desde el 1972 celebra una exposición anual cerca del inicio de la primavera. En esta ocasión, la Exposición 39 y el concurso 29, bajo el tema de lo criollo, lo nacional, lo nuestro, dio motivos para destacar el cultivo y difusión de gran cantidad de especies de orquídeas, que aunque importadas en el origen, forman ya parte del “menú” de las orquídeas en nuestro país. Como corolario, en el centro las especies de la isla, ejemplares que como rabiosas manchas de color engalanan los espacios dominicanos donde viven. Miles de phalaenopsis, catleyas, vandas, dendrobiums por mencionar algunas entre muchísimas otras, sirvieron de marco a las criollas: Onciudium y entre ellas las conocidas como “angelitos”, la “cacatica”, (Hispaniella henekenii), peculiar orquídea del bosque seco dominicano que figura una araña y una abeja a la vez. La “cañuela” (Cyytopodium punctatum) y la “flor de mayo” (Broughtonia domingesis)
Alrededor de la emblemática “Iglesia” central, la Chorcha de Saint Peter, representativa construcción del pintoresco Samaná de los “cocolos”, 11 construcciones “típicas”, encarnaron un caserío criollo con representaciones de las casas de Baní, Santiago, Licey al Medio, Ocoa, Región fronteriza, provincia La Altagracia en mosaico de colores e infinitos detalles del ayer, con toques folclóricos y de la cultura dominicana. Un almacén, un destacamento de la Policía, una casita con el “cuerpo médico”, la escuela de nuestros amores de infancia, el liceo y la casa de la “costurera”. El coleccionista, de particular unión entre sujeto y objeto; es instintivo, pasional, caprichoso, secretista; con sentimientos sobre razones; amante de sus plantas. Roger Medina, médico de profesión, con alma de arquitecto y corazón de coleccionista, presidente en funciones, coordinó y ejecutó magistralmente el esfuerzo de colaboradores, que dieron carácter de realidad a planes trazados desde la Presidencia de Alexandra Palamara de Amiama, a quien razones de salud impidieron materializarlos. Este evento ha sido un hermosísimo derroche de belleza natural y caprichosas formas, como muestra del amor laborioso del cultivador, éxito que da sentido a la misión de la SDO de contagiar entusiasmos, compartir conocimientos y potenciar el amor por la naturaleza y en especial la pasión por las orquídeas.
César Nicolás Penson Paulus es empresario
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)