Amores diversos en la escala de lo humano: amor de madre, filial, familiar, fraterno, devocional, el amor propio; amores profundos, correspondidos, apasionados, juveniles, tardíos, añejos evolucionados, los que nos marcaron y aunque no están presentes en cada instante, cualquier motivo lo dispara y recuerda con intensidad: una voz, una frase, un perfume, una canción, una imagen, aspectos que transportan hacia pasados que idealizan a quien encendió la llama en que se consume la esencia del amor.
Para amar primero hay que admirar; no se ama a quien se desprecia. Es elección, decisión, es actitud. Es la elevación de los sentidos, volcando sobre quien es receptor de ese torrente de estremecimientos, lo mejor de sí. Odio es amor negativo. La subyugación, el maltrato sicológico, el “utilizar” a la pareja para acomodar actitudes patológicas o complejos, la violencia en todas sus expresiones, la esclavitud en nombre de lo conyugal, la humillación por costumbre, es solamente desamor.
La simbología del complejo sentimiento del amor, es diversa: Cupido, representado en forma ornamental infantil, con alitas, un “putti” en italiano, armado de arco y flechas, las que dispara provocando el enamoramiento instantáneo del “herido”.
También se le dibuja vendado para simbolizar la “ceguera” y caprichos de los enamoramientos. Se utiliza también, una figura representativa del órgano corazón, el que según Aristóteles, contenía todas las pasiones. Se especula que la figura procede de la “vaina” de una planta africana de cuya imagen se acuñaron monedas en la antigüedad. Planta usada como condimento y paralelamente como anticonceptivo.
Su figura se asoció primero al sexo y posteriormente al amor. A veces aparece el corazón, atravesado por una flecha o partido, según sea el caso. El rojo la pasión; el blanco la pureza.
En los refranes se retrata: “matrimonio y mortaja del cielo baja”; “amar sin padecer, no puede ser; “amor con hambre, no dura”; “amor no quita conocimiento”; “cada oveja con su pareja”; “Al que entre miel anda, algo se le pega”. En la filosofía popular criolla: “amor de lejos, amor de pendejo”; y el moderno: “amor de lejos, felices los cuatro”; “el que no atiende su cartone, se le pasan lo bolo”; “el que tiene tienda, la atiende o la vende”; “a la vaca que el toro quiere, le quiere sus becerros”; “Déjala que jierva, que ella se ablanda”; “Donde candela hubo…ceniza queda”; “El que por su guto muere, la pena le saben a gloria”; “e mejoi tai solo que mai acompañao”; “ecobita nueva, barre bien”; “ese huevo quiere sal”; “esa tipa e loca… de la rabandola”; “gallina vieja da buen cardo”; “la oveja mansa se chupa su teta y la ajena”; “pagando una java que no se comió”; “la palma que ta’pa un burro, no hay puerco que se la coma”; “suéltala, que es de un guardia”; “el que guta no forsa y el que forsa no guta”; “ma jala un pelo’e cu….que una yunta’e bueye”.
César Nicolás Penson Paulus es empresario
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