WikiLeaks es una organización internacional de información digital, sin fines de lucro, cuyo nombre viene de “leak”, fuga, goteo, escape, que publica a través de su página web, informes anónimos y documentos filtrados, de interés público, con una impresionante base de datos y creativa tecnología, usando documentos de aporte anónimo.
A pesar del nombre, no tiene relación alguna con la organización Wiki. Se auto definen: “reveladores de comportamientos que se desvían de lo ético, de gobiernos, empresas y religiones”. Su creador, el australiano Julián Assange, se considera perseguido como Bin Laden.
Ha hecho publicaciones estremecedoras, tales como: “Ataque aéreo a Bagdad el 2 de Julio del 2007”, video que revela el asesinato de un periodista de Reuters; “Diarios de la Guerra de Afganistán”, donde se desprende el uso sistemático de torturas; y el 28 de noviembre, “Los Papeles del Departamento de Estado”, llamado “Cablegate”, en alusión al escándalo político Watergate que culminó con la renuncia del Presidente Richard Nixon en 1974. Estos, a más de aparecer en la página Web de Wikileaks, fueron publicados por los periódicos El País (España), Le Monde (Francia), Der Spiegel (Alemania), The Guardian (Reino Unido) y The New York Times (Estados Unidos).
251,287 documentos que envuelven a decenas de países, considerados: 133,387 no calificados; 101,748 confidenciales y 15,162 secretos, según su propia escala. Esta filtración o “liqueo”, estremece la diplomacia estadounidense y pone a temblar a mucha gente, que teme que algún cable, en los “deslizamientos prometidos”, haga referencia a su nombre.
Se afecta la percepción universal de las actividades que realizan las diferentes legaciones de los Estados Unidos en todo el mundo, pero más que nada, la actitud de gente que siempre ha actuado en función de que ese país es el referente moral, la medida de la libertad, de la justicia equilibrada, rectores de lo ético, jueces del bien y del mal. Se concluye que nuestro país, abierto en todos los sentidos y centro de tantas cosas, vive bajo una activa y permanente “averiguación”.
Suponemos que los reportes sobre los “investigados” incluyen cambios de humor; cuándo amanecen “montados”; con quiénes comparten cama y ancho y largo de sus bolsillos.
No hay dudas de que para unos cuantos, la Navidad ha sido tiempo de zozobras e inquietudes y aunque sin conclusiones, se afectan reputaciones.
Cuestionamos si el verdadero delito consiste en hacer públicas estas “confidencias e informes”. Cuando esos “cables” se decodifican de manera regular, decenas de años después, solo interesan a historiadores y curiosos.
Estos son actuales, recientes, vivos, contemporáneos. Nada será igual desde wikiLeaks, porque se ha aprendido que las confidencias “repollan” y que alguien “escribe” de las inconductas, y como el criollo “zaramagullón”, emergen donde nadie lo supone.
César Nicolás Penson Paulus es empresario
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