Los movimientos telúricos sentidos en el país en los últimos días y la ocurrencia de temblores de tierra similares, sentidos posteriormente en El Salvador y Puerto Rico, hacen suponer que el desequilibrio en las capas tectónicas, responsables de esas sacudidas, presentan signos de actividad mayor.
En la madrugada del sábado 13, 35 minutos después de la medianoche, se sintió el primer temblor, completándose con dos réplicas: una cerca de las tres de la madrugada y otra alrededor de las 8:25 de la mañana, con epicentro cerca de Higüey. El mayor alcanzó 5.6 grados en la escala de Richter, aunque de corta duración.
El viernes en La Mona, entre Puerto Rico y Dominicana, ocurrió uno de 2.8 grados. El Servicio Sismológico de Puerto Rico, entidad que le da un particular seguimiento a estos fenómenos, advierte que nuestras islas son susceptibles de sufrir fuertes sacudidas y repetir el evento del 12 de enero, que devastó Puerto Príncipe, en una macabra combinación de movimientos particularmente destructivos por su origen a poca profundidad y edificaciones con brutales debilidades constructivas.
La placa del Caribe, con una superficie de alrededor de 3.2 millones de km2, tiene La Hispaniola como parte de su límite Norte. Al borde de la zona de unión con la placa Norteamericana, ambas placas tectónicas, capas profundas de la corteza terrestre responsables de temblores y terremotos, acumulan enormes esfuerzos, moviéndose la primera hacia el Este y la segunda hacia el Oeste. Un desfiladero marino, de unos 500 Km. de largo, bordea una gran depresión al norte de la isla, denominada Fosa de Puerto Rico, con la mayor profundidad del Atlántico, 8,605 mts, llamada Fosa de Milwaukee, al este de Quisqueya y al norte de Borinquen.
Esta fosa es zona de transición donde concurren estas dos placas y probable origen de los grandes movimientos telúricos que han afectado a Cuba, La Hispaniola, Puerto Rico e Islas Vírgenes. Los científicos que estudian el movimiento de las gigantescas placas, tienen gran preocupación por la posible ocurrencia de un evento mayor, dada la periodicidad con que estos suceden y el tiempo transcurrido desde agosto del ‘46.
La historia, a partir de la llegada de los españoles a La Hispaniola, recoge eventos de enorme magnitud como el del 1562 que destruyó a Santiago y a La Vega; en 1751 el que afectó Puerto Príncipe, Azua, Barahona y Sto. Dgo; el de 1942 que causó enormes daños en El Seibo; el del 1946, en que además hubo un tsunami que devastó Matanzas en Julia Molina, hoy Nagua y causó daños en Samaná, Santiago, Puerto Plata y Sto. Domingo. Durante 64 años, a partir de esa fecha, han ocurrido muchos otros de magnitud media y baja, pero todos, sin importar las medidas que la ciencia asigna, producen sacudidas del miedo secreto, del temor escondido y profundo, despertando traumas ancestrales heredados, en dañina mezcla con los traumas propios.
César Nicolás Penson Paulus es empresario
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