El mes de Julio ha sido propicio espacio de tiempo para encontrarse con una vistosa novedad en el campo de la emisión de billetes, como aporte moderno a la numismática criolla. Criatura con historia propia y anecdótica, que por innovadora de seguro hubo de luchar por su lanzamiento, con defensores y detractores y que la tendencia creciente en muchos países, impuso.
Por vez primera el Banco Central de la República Dominicana pone en circulación un billete en material distinto al clásico papel, que contiene fibras textiles de lino, algodón y otras. El sustrato o base para imprimir es un polímero, material sintético, que en complicado proceso químico se constituye de una molécula gigante formada por muchas moléculas menores.
En nuestra vida diaria existen otros polímeros muy conocidos pero con “apodos” propios, como es el caso del Nylon, marca comercial registrada, y otros naturales que conviven en la modernidad universal como son el propio algodón, constituido por fibras de celulosa, presente en la madera y tallos; la lana de ovejas y el caucho procedente de árboles.
Sobre este novedoso material se ha impreso un billete de 20 pesos, similar al anterior de la misma denominación, en su color y figuras, aunque con determinados cambios propios de un billete moderno en este género. Gregorio Luperón, definido como Primera Espada de la Restauración, corona el anverso de este medio de cambio.
El reverso contiene la imagen del Panteón Nacional, ambas formas como parte de la colección de sentimientos nacionales, uno como figura del héroe épico y el otro como monumento que guarda los restos de inmortales, de los que de alguna manera contribuyeron a la existencia de la Patria. En ambas caras se presentan diversas viñetas, figuras de representación pictográfica en espacio mínimo.
Los billetes de $20, el de papel y el de polímero, coexistirán, aunque el primero es ya escaso porque hace años que no se imprime. La aceptación y duración determinarán el futuro de esa peculiar familia de billetes.
Esta atrevida emisión con material no poroso, que la humedad no penetra, no se deteriora al mojarse ni absorbe olores, más higiénico y de mayor duración. Una “ventana” transparente, como elemento de seguridad de difícil violación con las iniciales BCRD en el centro.
Este elemento está rodeado de una figura en forma de alas de mariposa que al mover el billete cambia del morado al dorado por su tinta especial. Un medallón circular acerca este billete a los estándares internacionales, junto a otras características: marcas para no videntes, microimpresiones, sombra al trasluz, hilo de seguridad, relieves al tacto y las que aparecen ante la luz ultravioleta, con polímero australiano, impresión francesa y consumo dominicano, expresión de la globalización que hace que el ejercicio de tocar, mirar y girar sea propio de la aceptación de una práctica y hermosa novedad en el campo de los medios de pago nacionales.
César Nicolás Penson Pauluses
empresario
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