Cuando las hermanas, Patty y Mildred Mill, maestras de Kindergarten en Kentucky, compusieron en 1893 su “Good Morning to All” no imaginaron que se convertiría en la universal canción de “Happy Birthday” y sus mil traducciones, considerada la más popular en inglés.
De interpretación generalizada, está protegida por derechos de autor, hasta este año 2010 aunque existe una infeliz controversia legal sobre sus derechos. Para la ocasión, se cantan “Las mañanitas”, “Feliz, feliz en tu día” y otros según países y en el país en los últimos tiempos, “El regalo mejor” del profesor Ramón Rafael Casado Soler, como un festejo con sello criollo.
En la época temprana de los cristianos se prohibía la celebración, sobre todo con velas en círculo, usadas para “proteger” al homenajeado de los malos espíritus, por un año.
Considerado rito pagano, como lo entienden aun otras religiones, por su origen ligado a la magia.
Los griegos consideraban que nacíamos con una relación mística con un espíritu y en ese día se estaba más cerca de esos entes. Alicia, la del cuento infantil, celebraba junto al conejo, su “no cumpleaños”.
Como día especial, aniversario del nacimiento, es celebración particular, con elementos característicos. Las “vejigas” multicolores, recurso decorativo primordial y su variante de “globos” llenos de helio para celebraciones pudientes.
Los esperados regalos que definen la actitud del celebrante frente al portador del obsequio. El clásico pudín decorado y con velitas, que el homenajeado sopla al final de la canción de cumpleaños, pidiendo un deseo aquí y 3 en otros países y el bizcocho se brinda a niños y adultos, con “gorritos” alegóricos.
Es moda entre acomodados, la actuación de payasos que “animan” a los participantes, cosa que antes era reservada a padres y relacionados, con la “piñata”, causa de tantos estrujones e infantes atropellados, pero que permitían exhibir con orgullo juguetes y chucherías, como trofeos.
Ponerle la cola al burro con figura extranjera, variante de la “gallinita ciega” era recurso frecuente, acompañado de rifas donde de manera “milagrosa” los primos siempre resultaban agraciados, gracias a una habilidosa mano oculta.
La frase para tranquilizar: “al que no se sienta no le dan refresco” alineaba a la muchachada que compartía bullosa ese día especial, en sillitas plegables que Blandino alquilaba, versión infantil de las mismas que rentaba para adultos, en fiestas y mortuorios caseros.
Alejado de los tiempos de infancia, celebro amig@ mi cumpleaños y en este, el tuyo, dando gracias a ti por el regalo de tu lectura y a Dios por lo vivido, procurando de Él sus bendiciones, la paz interior que nos afanamos en perder y la salud suficiente para gozar de la familia, los amigos y sus cumpleaños infantiles.
César Nicolás Penson Paulus es empresario
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