Ayer coincidieron dos fechas significativas para el dominicano moderno: 30 de Mayo, conmemoración del inicio del fin de la dictadura de Rafael Trujillo y el día que dedicamos a la madre criolla.
Para el primero, se cumplieron 49 años de la violenta muerte de quien tanta violencia sembró entre nuestro pueblo, como vía para mantener su régimen despótico. El “Jefe”, conserva un inusitado encanto y muestra de ello es la cantidad de libros que a casi 50 años de su ajusticiamiento, aún se publican y las páginas que los periódicos destinan a todo lo referente a sus 30 años sin libertades, su recia personalidad, marcado nacionalismo, maniático sentido de la perfección, organización y el orden y sus tendencias asesinas.
Ajusticiado gracias a la valentía, arrojo y decisión de un equipo de héroes que conociendo el inmenso riesgo que corrían con sus propias vidas, no vacilaron un momento, lanzándose tras el artífice de un régimen demencial que ya daba muestras de una peligrosa decrepitud. Trujillo murió un martes de luna llena. Definen los que creen en los influjos de las fases lunares que en este período: “Las mareas biológicas repercuten en el sistema nervioso animal, las emociones son más exaltadas; la razón y los sentimientos están distanciados y los trastornos psicosomáticos se hacen más agudos”.
Al igual que Suecia, celebramos el Día de las madres el último domingo de Mayo, en fiesta que se remonta a la antigua Grecia, donde se rendían honores a Rea, la madre de Zeus, Poseidón y Hades. Los primeros cristianos la transformaron y la hicieron en honor a la Virgen María, hoy recogida en el Santoral católico el 8 de Diciembre como día de la Inmaculada Concepción y en algunos países, como Panamá, el de la Madre. Los criollos usamos este tiempo para manifestar amor a la madre biológica y a todas aquellas para las que, el concepto “madre” tenga significado.
Convertido en un día comercial, donde en Mayo los mercaderes hacen su “agosto”. Felicidades a todas las Mamás, adonde se encuentren, aunque sea solo la sólida memoria de nuestra progenitora, los recuerdos de su cándida sonrisa y su labor de ángel guardián, sentido que ni la muerte corporal borra, sino que modifica y acrecienta. Bienaventurados aquellos que la viven intensamente, los que las conservan con refulgente juventud y más los que, como excepción natural, las disfrutan centenarias, lúcidas y presumidas como toda mujer.
La coincidencia de que el último domingo de Mayo sea 30, se da en una serie matemática de 6, 5, 6 y 11 años y la próxima vez que ocurra será en el 2021. El Día de las Madres estará siempre dentro del alma dominicana pero las generaciones del futuro verán a Trujillo como un tirano más de la historia y su muerte como el acto final de su tragicómico gobierno.
César Nicolás Penson Paulus es empresario
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