En octubre del 2007 iniciamos la publicación de esta columna en este prestigioso diario.
Nuestro interés fue referirme a temas económicos y otros de actualidad, siempre desde el punto de vista de lo que hemos sido siempre: un empresario consciente de que nuestra función y nuestra responsabilidad debe trascender a la mera generación de empleos e impuestos.
El 16 de agosto recién pasado, el presidente Leonel Fernández nos honró y sorprendió asignándonos la responsabilidad de dirigir la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE).
Estas nuevas funciones no nos permitirán, por el momento, continuar realizando estas entregas.
Aunque nunca estuvo en nuestros planes desempeñar función pública, entendimos que contrario a eludir esta enorme responsabilidad, más bien debíamos asumir este nuevo reto que nos presenta una oportunidad única de realizar aportes a la solución de una de las más agobiantes situaciones que enfrenta el país: problema eléctrico, tema que siempre nos ha preocupado por su incidencia en el desarrollo del país y su capacidad para competir en una economía globalizada.
Al asumir estas funciones, que implican gran sacrificio para nuestra familia y empresas, en primer lugar pedimos a Dios prudencia, sabiduría y fortaleza para tomar decisiones y llevar a cabo las acciones más acertadas y convenientes.
En segundo lugar, contamos con el apoyo de todos aquellos sectores y personas que desean contar con un servicio eléctrico estable y confiable, para beneficio de todos los dominicanos.
Confiamos en que recibiremos todo el apoyo del personal de la CDEEE y que lograremos que el capital privado, tanto nacional como extranjero, retome la confianza necesaria para invertir en el sector.
Confiamos en que tanto la Comisión Nacional de Energía, como la Superintendencia de Electricidad jugarán, junto a la CDEEE, el papel que les corresponde en la urgente misión de buscar la estabilización de la crisis que afecta el sector eléctrico.
Al despedirnos por el momento de las páginas de El Caribe, estamos seguros de que contaremos con la apertura y acogida que siempre nos ha dispensado.
Un hasta luego a sus ejecutivos Félix García y Manuel Estrella; a su director, mi viejo amigo Manuel Quiroz, quien nos animó a escribir, y a los periodistas Enfry Taveras y Felipe Mora. Mil gracias a mi esposa Calule, que cada semana revisaba los borradores y aportaba sus ideas.
A nuestros distinguidos lectores, les pido su compañía, ahora no sólo los lunes, sino todos los días mediante sus oraciones, que serán un apoyo imprescindible para el éxito de nuestra gestión.
Celso Marranzini es empresario
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