Desde hace varios años no converso con el presidente Mejía, lo que evidencia que no estoy involucrado en su proyecto político. Sin embargo he decidido escribir estas líneas para referirme a un tema de interés nacional. Muchas de las personas con las cuales tengo relaciones sociales y profesionales, consideran que si Hipólito Mejía vuelve al poder, se podría desestabilizar nuevamente la economía.
Esto es injusto. Para poder evaluar objetivamente la gestión del gobierno de Mejía, la misma tiene que ser dividida en dos etapas claramente definidas. Los primeros dos años, es decir los años antes de que estallara la crisis bancaria y los dos últimos años, cuando toda la gestión económica estuvo totalmente influenciada por los efectos de los enormes fraudes cometidos en tres bancos privados.
Todos los economistas están de acuerdo en que el principal elemento desestabilizador de una economía son los déficit fiscales y por eso es que uno de los elementos más importante que determina el equilibrio macroeconómico, es la prudencia con que los gobiernos manejan el gasto público. Pues resulta ser que en los dos primeros años del gobierno de Mejía no se produjo déficit, sino más bien superávit fiscales, a pesar de que fueron años en que la economía internacional pasó por momentos muy críticos, como fue el súbito aumento de los precios del petróleo y también los efectos que tuvieron sobre el turismo internacional, los atentados del 11 de septiembre del 2001. Este prudente comportamiento del gobierno de Mejía determinó que la inflación fuese de apenas un 4.3% en el 2001 y que el déficit en cuenta corriente llegara a tan sólo unos US$740 millones.
Por el contrario, en los tres últimos años del actual gobierno, el déficit fiscal alcanzó unos RD$59,500 millones en el 2008; RD$53,950 millones en el 2009 y RD$43,180 millones en el 2010, lo que ha sido consecuencia de un excesivo gasto público, muy por encima de los ingresos corrientes. Asimismo, el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos ha superado los 4,000 millones de dólares, debido en gran parte a ese desmesurado gasto gubernamental. Sin embargo, y a pesar de esta diametral diferencia en el comportamiento fiscal de ambos gobiernos, muchas personas consideran que el principal activo de la presente administración ha sido la preservación de la estabilidad macroeconómica y presumen que se perdería en caso de que ganara Mejía.
Considero sinceramente que esa negativa percepción es infundada y en nada ayuda a preservar la estabilidad económica del país. Como existe la posibilidad de que Hipólito Mejía pueda volver a ser presidente de nuestro país, es muy importante que ese segmento de la clase media y alta del país, se quite de la cabeza esa negativa percepción y comience a reflexionar sobre la prudencia con que se manejó el gasto público en esa administración.
Carlos Despradel es economista
Comentarios (2)