Existe consenso en la clase pensante de nuestro país, de que sin mejorar sustancialmente la educación, no habrá futuro para la República Dominicana. Esto está sobradamente debatido y fuera de discusión.
Consciente de esta realidad, el sector privado ha creado un sinnúmero de instituciones especializadas en el tema, tales como Educa, Apec y muchas otras, las cuales han hecho grandes contribuciones. No obstante, los resultados han sido marginales. El problema es que en una nación pobre, como la nuestra, el fortalecimiento de la educación tiene que ser una tarea fundamentalmente de los gobiernos.
Lamentablemente, a pesar de todos los reclamos que por muchas décadas se han hecho en este sentido, prácticamente ninguno de los gobiernos que hemos tenido ha dedicado a la educación la prioridad que merece. Esta actitud de los gobiernos se debe principalmente a que el tema de la educación todavía no se ha constituido en un determinante de las elecciones. En efecto, todos sabemos que el objetivo básico de un político, es llegar y permanecer en el poder.
Con estos fines su tendencia es tratar de satisfacer los reclamos del electorado, aunque sea pan y circo. Por esta razón, lo que realmente ha faltado en nuestro país es un movimiento general de la población que presione políticamente a los gobiernos para que dediquen la atención que merece este tema.
Pero para ello, primero tenemos que crear conciencia en la población, especialmente en los más pobres. Debemos hacerlos entender que la verdadera razón de su pobreza es la falta de educación y que sólo saldrán de esa desgracia, cuando sus hijos reciban una educación adecuada. ¿Pero cómo hacerlo? Ahí viene mi propuesta.
Les sugiero a los principales diarios nacionales que introduzcan una sección dedicada exclusivamente a la educación, que se convierta en la voz de la conciencia nacional. Me podrán contestar que los diarios son empresas y como tal deben ganar dinero.
Correcto. Pero creo que sería más importante y de interés para los lectores, que se debatan públicamente en la prensa diversos temas sobre la educación, en lugar de perder tiempo y espacio en temas como algunos de los que aparecen, con grandes titulares, en la prensa de hoy: “¿Le apetece una arepita de yuca?”, “Croquetas: Pequeñas delicias”, “Amores de película”, “Murió Maria Scheneider, de El último tango”, “fulano… no comulga con el rap ni con Calle 13”, “La más sexy: ¿Johansson o Fox?”, “Se celebra primera versión de Divino Italia”, “Uso adecuado del horno”, “Popeye tenía razón”, para no hablar de los múltiples suplementos que sólo sirven para enaltecer la frivolidad y para distraernos de las verdaderas necesidades de esta sociedad.
Anímense, pues ustedes están en una posición privilegiada para crear una verdadera revolución cultural en nuestra empobrecida sociedad, de lo cual estaremos eternamente agradecidos todos los dominicanos.
Carlos Despradel es economista
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