Es ampliamente conocido por todos los que analizan la economía dominicana, que uno de los principales obstáculos que frena nuestro desarrollo económico y social, es la existencia de una ineficiente administración del Estado, la cual responde excesivamente a las presiones clientelistas que ejercen los distintos partidos que se alternan en el Poder.
Esto impide que nuestro país cuente con una administración pública profesional, que responda exclusivamente a los intereses del Estado dominicano.
Así lo reconoce el informe del BID “ Politics of Policy”, el cual indica que la administración dominicana es clientelista y poco eficaz, lo que también ha sido enfatizado más recientemente en el interesante informe realizado bajo la dirección de Jacques Attali.
Por estos motivos nos permitimos hacer, desde aquí, la siguiente sugerencia al gobierno español. Aunque España no es el país más avanzado de la Unión Europea, su administración pública es mucho más eficiente que la nuestra y por tanto es mucho lo que las naciones latinoamericanas podemos aprender de su larga experiencia.
Además, consideramos que es saludable que Latinoamérica mantenga y fortalezca su esencia hispana, pues esto la identifica dentro de la comunidad de naciones.
De ahí que sería altamente conveniente, tanto para América Latina, como para España, si en este último país se puede desarrollar un centro de altos estudios especializado en administración pública, al cual puedan asistir tanto aquellos jóvenes latinoamericanos con vocación pública, así como nacionales españoles.
Sería preferible que este centro de estudios esté vinculado a una de las prestigiosas universidades con que cuenta España, para así garantizar un alto nivel de excelencia y de rigurosidad.
Podemos visualizar que, con la debida promoción, la mayoría de las naciones latinoamericanas enviarían a cientos de estudiantes a ese centro, los cuales serían futuros funcionarios públicos en nuestros respectivos países. Para España, este proyecto tendría la gran ventaja de que garantizaría que muchos de los futuros funcionarios públicos de todos nuestros países, mantendrían un estrecho vínculo con su contraparte de la Madre Patria.
En cuanto a nosotros, tendría la gran ventaja de que eventualmente se podría fortalecer la administración pública a fin de irla profesionalizando y así minimizar la gran dependencia que actualmente existe del partido en el Poder, lo que no permite consolidar una administración pública con el nivel de profesionalidad y eficiencia que exige nuestra sociedad.
Es muy posible que el BID pudiese estar interesado en esta idea y consecuentemente brindar apoyo económico para que la misma se pueda materializar, pues esa institución regional sabe muy bien la urgencia que tienen las naciones latinoamericanas de fortalecer la administración pública. Ojalá el Gobierno dominicano tome la iniciativa en este sentido.
Carlos Despradel es economista
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