El fraude bancario detectado en el 2003, provocó que el Banco Central emitiera RD$100,000 millones para rescatar a los depositantes y evitar una corrida bancaria. En esa ocasión se produjo una inflación del 60% y una devaluación del 100%.
Pero este alto costo se debió tan sólo a los RD$40,000 millones en que aumentó la emisión ese año, ya que concomitantemente, el Banco Central sacó de circulación unos RD$60,000 millones a través de la emisión de valores que se vendieron al público.
En consecuencia, quedó pospuesto para años futuros el costo de esos RD$60,000 millones, ya que esta es una deuda del Banco Central que al momento de honrarla producirá un aumento equivalente en la emisión y por tanto una inflación y devaluación de la moneda.
Por esta razón, el Banco optó por seguir posponiendo la otra parte del costo del rescate bancario, para que se diluyera en el tiempo. Así, cada vez que el Banco Central emitía dinero para pagar los intereses que devengaban los valores en circulación, por otro lado retiraba una cantidad equivalente emitiendo nuevos valores. En el 2005 el stock de los valores emitidos por el Banco se incrementó en RD$29,400 millones, llegando a finales de ese año a unos RD$140,000 millones.
De ahí que las autoridades se dieron cuenta de que no podían seguir esta política indefinidamente y que por tanto el Gobierno tenía que salir en rescate del Banco. Por esta razón se aprobó en el 2006 la Ley de Recapitalización del Banco Central, mediante la cual el Gobierno se comprometió a emitir bonos que entregaría paulatinamente al Banco.
Esos bonos devengan intereses anuales, los cuales el Gobierno paga al Banco y así esa institución puede sacar de circulación dicha cantidad. Está previsto que esas emisiones de bonos del Gobierno llegarán eventualmente hasta RD$320,000 millones. En el primer año se emitieron RD$36,300 millones, en el segundo otros RD$18,900 millones y así sucesivamente. En la actualidad ya se han emitido RD$82,000 millones.
Para este año, el Gobierno tenía que entregar al Banco RD$14,500 millones por concepto de intereses, pero sólo consignó en el Presupuesto Nacional RD$4,000 millones, confiados en que el FMI lo permitiría.
Sin embargo, el FMI ha dicho que es necesario que se entregue la totalidad de los RD$14,500 millones, por lo que el Gobierno ha tenido que buscar a última hora los RD$10,500 restantes, para lo cual ha tenido que reducir otros gastos que tenía previsto.
Para el 2012 se tiene proyectado que el Gobierno le entregue al Banco RD$22,700 millones, para el 2013 otros RD$27,500 y así sucesivamente.
Los gobiernos tienen que entender que si no se hacen esos pagos oportunamente se corre peligro de que se desestabilice nuevamente la economía.
Esa es la pesada carga fiscal que tendremos que pagar por muchos años para poder mantener la estabilidad.
Carlos Despradel es economista
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