El endeudamiento público es un tema que suscita grandes controversias.
En el caso del endeudamiento privado, los únicos interesados en tener prudencia a la hora de endeudarse son los propios propietarios de las empresas pues sólo ellos pagarán las consecuencias de un excesivo endeudamiento.
En el caso del endeudamiento público son los ciudadanos del país los que pagarán en el futuro, los efectos de tales decisiones. Por tanto, es a la opinión pública a la que le corresponde llamar la atención cuando considera que sus gobernantes están incurriendo un un excesivo endeudamiento.
No puede ser diferente, ya que en la gran mayoría de los casos, los políticos en el poder están de acuerdo con que el país se endeude para impulsar la economía, porque generalmente es a los próximos gobiernos a los que les corresponderá enfrentar la situación.
Santo Domingo se está convirtiendo en un espacio desagradable de vivir. Es preciso entender que no todo en la vida se resuelve con dinero o riqueza, ni con el llamado “progreso”.
El tráfico ha llegado a niveles insoportables y no hay signos de que va a mejorar. Nuestra ciudad debe volver a ser un sitio apacible donde podamos disfrutar la cotidianidad.
Uno de los grandes problemas que tenemos es que la ciudad atenta contra los peatones y contrario a prácticamente todas las ciudades agradables del globo, en la nuestra el peatón no se considera gente.
Le corresponde a nuestro ayuntamiento y al Gobierno planificar con sentido profesional el futuro de la ciudad capital, de lo contrario podremos tener mucho adelanto, pero será muy desagradable vivir en ella.
No hay dudas de que el futuro de nuestra economía descansa en el turismo. Los inversionistas privados tanto nacionales como extranjeros están contribuyendo a que así sea. Ahora le corresponde al Gobierno tomar decisiones oportunas para que el futuro de esta actividad esté garantizado.
Para ello tendrá que ponerle mucho más atención a la planificación de los espacios urbanos cercanos a los polos turísticos. La hermosa playa de Sosúa fue la primera víctima de un desarrollo urbano caótico que arruinó todo su potencial turístico.
Pero Sosúa no es el único caso, pues si las cosas siguen como van, muy pronto tendremos un caso más grave en Las Terrenas y en el área de Bávaro, donde el desarrollo urbano es un desorden que de seguro afectará sensiblemente el futuro turístico de esos extraordinarios polos turísticos.
Carlos Despradel es economista
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