Hace apenas tres meses, los expertos consideraban que el 2010 iba a ser un año de recuperación de la economía internacional y había bastante optimismo sobre las perspectivas económicas para este año. Una serie de acontecimientos sucedidos principalmente en Europa están afectando estas predicciones.
Las noticias más negativas provienen de cuatro países de la Unión Europea: España, Grecia, Irlanda y Portugal, los cuales están enfrentando una difícil situación económica consecuencia de los grandes déficit fiscales acumulados lo que se está agravando por incipientes problemas en el pago de sus deudas. Los casos de Irlanda y Grecia ya han explotado, pero se teme que muy pronto le toque a España, la cuarta economía de la Unión Europea y también a Portugal.
La delicada situación de estas economías ha estado debilitando el euro, hasta el punto que en los tres últimos meses esta moneda se ha devaluado alrededor de un 10% con relación al dólar, lo que ha obligado a las naciones europeas con economías fuertes, especialmente Alemania y Francia, a salir en auxilio de estos cuatro países para no debilitar aún más la moneda común.
Para ello están exigiendo que esos cuatro países apliquen controles fiscales para reducir el déficit público lo que podría desacelerar aún más la economía europea la cual apenas creció en un 0.1% en el último trimestre.
Por otra parte, tampoco ha sido alentadora la noticia de que los Estados Unidos volvió a perder 20,000 empleos en el mes de enero, en lugar de un aumento de 25,000 que se esperaba.
Muchos piensan que la pérdida de empleos seguirá durante el 2010 y no será hasta el año entrante cuando se revierta esta situación. Asimismo otros piensan que si se detienen los paquetes de ayuda fiscal, se detendrá el crecimiento.
Ante esta situación, la recuperación de la economía mundial se podría atrasar si la crisis europea comienza a afectar a otras naciones desarrolladas, lo cual es muy posible. Por tanto, al momento todo el peso de la recuperación de la economía internacional descansa en los hombros de naciones asiáticas como China, India, Japón y otras, a las cuales no exportamos nuestros productos ni tampoco son fuentes de remesas o de turismo.
Por todas estas razones la República Dominicana debe ser prudente en sus planes de recuperación económica, pues esta dependerá a su vez de lo que suceda en las naciones industrializadas, especialmente la norteamericana y la europea.
Carlos Despradel es economista
Comentarios (1)