He seguido con interés, el proceso para elegir los nuevos dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano, PRD.
Cuando se inició, escribí pidiéndole al Ing. Miguel Vargas que no aceptara ser el presidente de ese partido y se concentrara en el proyecto de alcanzar la Presidencia de la República en el 2012. Estaba convencida de que le robaría tiempo.
Los miembros del PRD no son tan sumisos como los reformistas y los peledeístas. Es un partido más libre pensador y complejo. Bueno, eligieron a Miguel presidente.
Quizás porque recién se estrenaba como tal, pero me preocuparon actitudes que no lo hacían lucir imparcial. Fácilmente se aprecio por dónde andaban sus preferencias para elegir sus cercanos colaboradores.
Teniendo tantos poderes políticos y económicos, fue una atractiva invitación a seguirlas en detrimento de los demás aspirantes. Tremendo error.
Su papel era mantenerse imparcial. Despertar confianza, haciendo que se cumplieran estrictamente las normas. Lamentablemente, no lo hizo.
Creo conocer sus motivos. El caso es que violaron reglas elementales que han movido a los afectados a pedir que se revisen los resultados de las elecciones.
Estos reclamos fueron escuchados por la Cámara Contenciosa de la Junta Central Electoral que pidió que se suspenda la juramentación de los que dieron como ganadores. Pide que las impugnaciones sean atendidas por las instancias del partido.
Que bueno, que existen controles o jueces. Procede atender esta solicitud.
El primero que debe hacerlo es Miguel. Debe mantener la institucionalidad. En este momento, más tranquilo, montañas de datos deben estar golpeando su mente, ponderando toda la dinámica. A veces hacen falta golpes duros para que reaccionemos y nos detengamos a evaluar nuestras acciones.
Miguel ha estado sumergido entre fuertes corrientes, abrumadores, estresantes, como las elecciones en su partido, el fallido pacto con Leonel, la Reforma Constitucional, etc... Tantas cargas al mismo tiempo, bloquean la mente. Nos hacen tropezar. Rectificar enaltece.
Se necesita ser muy valiente e inteligente para reconocer los errores. Miguel lo es. Quiere lo mejor para el PRD, la democracia y el país.
Procede que se reúna con los más representativos de esa organización política, despejar dudas, corregir los errores.
Que las instancias del partido cuenten los votos. No hay nada que temer, cualquiera que resulte ganador de los líderes que están compitiendo, hará un magnífico trabajo.
Se entregará de lleno al partido, buscará la forma de unirlo, fortalecerlo y hacerlo triunfar. Los errores deben ser reconocidos con humildad.
Así todo se facilitará. No creo que sea necesario que Miguel dimita como presidente del PRD, como piensan algunos.
Venecia Joaquín es comunicadora
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