Ahora que está abierta la campaña de precandidatos a Síndico del Distrito Nacional es oportuno que los ciudadanos y ciudadanas observen y analicen bien las ofertas que les hacen.
Todos y todas debemos asumir una postura de conciencia, civismo y en consecuencia sopesar con objetividad y frialdad las propuestas de los precandidatos a fin de que escojamos la que más convenga a la ciudad y a quienes residimos en ella.
Por ejemplo, ya es hora de que surja un síndico que tenga la decisión de invertir para remodelar y modernizar las estructuras de los mercados donde se expenden los alimentos propios del campo, así como los industrializados.
Ese ejecutivo municipal tiene también que dedicar tiempo y dinero para darle a los cementerios la limpieza, la distribución y el ordenamiento vial que demanda este solemne recinto, que por demás debe estar rodeado de seguridad y protección para evitar los robos y actos inmorales que se registran hoy día.
De igual manera la ciudad necesita un síndico capaz de ejecutar un proyecto de acondicionamiento de las calles y avenidas que sirven de rutas al transporte público de pasajeros.
Y entre otras propuestas más hay que combatir la masiva e insoportable contaminación visual y sónica, así como tener la decisión de promover y lograr un efectivo ordenamiento urbano, de manera que haya una real transformación de la ciudad.
Para las elecciones de 2010, el Distrito Nacional cuenta con un 11% del total a nivel nacional, es decir, aquí se encuentra la segunda mayor ciudad de votantes solo superada por la provincia de Santo Domingo.
Aun así, la Sindicatura del Distrito Nacional es la más importante de todas porque como municipio concentra más votantes que cualquier otro lugar.
Por ello, el síndico del Distrito Nacional, está llamado a atender más que parques, a una ciudad llena de gente que demanda servicios eficientes y que lleva décadas esperando un hombre con disciplina y con el interés de dedicarse, más que a pretender ser llamado alcalde, a hacer la labor municipal de la Ciudad Primada de América.
El Distrito Nacional es nuestra primera cara al mundo, démosle una cara limpia, como el alma de los dominicanos y lo haremos con un síndico que se dedique a ella, esa es la esperanza.
Traemos estas observaciones a colación porque, precisamente, la oferta del precandidato peledeísta y actual diputado, Elías Serulle, contiene los proyectos que hemos señalado y por lo tanto lo consideramos conveniente para la ciudad y para sus habitantes.
Luis Armando Asunción Á. es C.P.A. y comunicador
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