En estos últimos tiempos se habla de un artefacto tecnológico que permite determinar en todo el mundo la posición de un objeto, una persona, un vehículo o una nave, con una precisión hasta de centímetros, es un aparato de esta índole que se necesita para buscar algo que está desaparecido.
Es conocido como GPS, en este caso, es prudente utilizar una guía que nos dirija hacia lo que, en estos momentos, es tan necesario en nuestra sociedad.
En la sociedad dominicana, no me permito hablar a nivel universal por mi falta de certeza, es notable como cada día la práctica de olvidar la importancia de la palabra y de aquello a que llamamos acuerdo se desvanece.
Tiempo atrás la forma de establecer acuerdos y negocios era de manera verbal, no se firmaban papeles y mucho menos era necesario contar con un abogado. Sin embargo, hoy es preciso hasta tener testigos que den fe y voto de lo propuesto y hecho pacto entre dos partes.
La sociedad dominicana se ve corrompida, y parece ser la falta de gente con palabra uno de los principales causantes de este mal. Un mal que acecha a nuestra gente y pone en tela de juicio el hecho de obrar con confianza, con esperanza y con el deseo de trabajar para un país mejor.
En la vida cotidiana podemos ver casos que adolecen de la falta de gente de palabra. ¿Por qué? Por el simple hecho de que el interés personal prima en este momento y cada quien se olvida de acuerdos, pactos, convenios; sólo piensa y actúa en base a lo propio, a los intereses de su partido, en los bienes de su empresa.
¿Y dónde está la palabra de esos 210 congresistas que en algún momento prometieron a una ciudadanía legislar para y por ellos?
¿Y el bien común? No es un mandato de Dios “Amar al prójimo como a uno mismo”.
No implica esto actuar siempre pensando en el bien de la mayoría, en que la sociedad se vea beneficiada de cualquier decisión que se tome.
No implica esto que dejemos a un lado los intereses personales y pensemos en el bien común, en el cumplimiento de los acuerdos y en la importancia de dar su palabra.
Sueño con que el interés personal no prime en la sociedad dominicana, que los intereses políticos no agobien a nuestros funcionarios, que los fanatismos religiosos no cieguen a nuestros creyentes y, por supuesto, con que el día en que tenga que buscar a todas esas personas con las que sueño, no necesite buscar un GPS.
Laura Rojas es periodista
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