Uno de los medios más efectivos para el desarrollo de un país o la superación de un individuo, es el trabajo en todas sus manifestaciones.
El trabajo tiene fundamento bíblico: Jesús, el Hijo de Dios, fue carpintero antes de iniciar su ministerio, y el Apóstol Pablo fabricaba tiendas o casas movibles simultáneamente al ejercicio de su apostolado.
Las personas que siguen el principio divino de “ganarse el pan con el sudor de su frente”, no buscan dinero fácil con tráfico de drogas prohibidas, soborno, empleos “botellas”, tráfico de personas, ni secuestros.
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