El ex presidente Jimmy Carter afirmó algo que muchos dominicanos tienden a olvidar: “No hay forma alguna de que la República Dominicana sea capaz de detener la inmigración haitiana por la frontera que une a ambas naciones”.
Para bien o para mal, la inmigración es un fenómeno que le sucede a todas las naciones ricas y pobres. Nuestro país no es una nación rica, pero ¿adónde va a emigrar el pueblo haitiano de escasos recursos, que no sea a República Dominicana?
La inmigración es normal a todos los niveles, y los dominicanos somos un gran pueblo migratorio. Muchos se van de su país por múltiples razones: por cambiar de vida, por darles de comer a sus hijos y tener un mejor futuro.
En eso todos los seres humanos tienen el derecho a emigrar adonde les plazca. Otra situación es que en esos países adonde emigran se les garantice sus necesidades y derechos a la salud pública, como sucede en España, que está plagado de personas de todo el mundo, y desde que usted llega, tiene derecho a usar su sistema sanitario gratuito, ya sea para parir, operarse de alguna deficiencia orgánica, tratamiento contra enfermedades o simplemente ir al médico. Sin olvidar el derecho de todos a la escolarización.
Dominicanos, latinoamericanos, africanos y asiáticos hacemos uso de esos servicios, y nadie nos lo niega, y mucho menos se crítica en la prensa nacional.
Tengo años escuchando los mismos comentarios, a veces racistas, cada vez que surge el tema de la presencia de los haitianos en la República Dominicana.
Entiendo que Haití, tiene sus problemas socioeconómicos desgraciadamente de toda la vida, por culpa de la mala ejecución de los pésimos gobiernos corruptos que han tenido y tienen que aguantar los haitianos, nosotros los dominicanos, por nuestra parte, también tenemos nuestros problemas dependiendo de con quién nos comparemos.
Somos una isla compartida por dos naciones, cada una con su cultura y su lengua, pero nuestra problemática va unida a la de Haití, por eso a mi juicio, tenemos el deber de trabajar en conjunto, hombro a hombro por salir ambas naciones de la pobreza y encaminarnos por la vía del desarrollo.
Somos una misma situación, no somos situaciones apartes.
Abogo por la regularización de los haitianos ilegales en el país, con hijos o sin hijos, que puedan tener derecho y acceso a todo lo que un dominicano tiene derecho.
Estamos en el deber de cooperar siempre que se pueda con el desarrollo del pueblo haitiano, sin importar nuestras diferencias sociales, de velar para que organismos internacionales, personalidades de renombre se preocupen por el bienestar, la salud y la población del pueblo de Haití, y por el nuestro.
Dunia De Windt es periodista
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