Cada día son más las críticas, que desde distintos sectores de la sociedad, se le hacen a la reforma constitucional conocida actualmente en el Congreso Nacional, constituido en Asamblea Revisora.
No es para menos, los sectores pensantes de la sociedad, quienes aún tenemos cabeza propia y nos resistimos a dejar que otros piensen por nosotros, estamos obligados a reaccionar ante tanta burla.
Porque de eso se trata, la clase política y los sectores representados por ésta ( que lamentablemente no es el pueblo, aunque hipócritamente digan representarlo), no hacen otra cosa que burlarse de la población.
La burla es tan grande que hasta del mismo seno de la Asamblea Revisora, han salido voces disidentes de legisladores que quieren guardar distancia con sus compañeros, para no cargar con el peso social y moral, de aprobar una reforma constitucional llamada por muchos como ilegítima y violadora de los derechos ciudadanos.
Legisladores del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), de la Fuerza Nacional Progresista (FNP), del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y de la Liberación Dominicana (PLD), han mantenido posturas decorosas ante artículos aprobados en la referida reforma, que ellos entienden atentan contra los intereses de la población.
Estos legisladores, contrario a la mayoría de sus colegas, no han perdido de vista que las posiciones ocupadas por ellos actualmente en el Congreso, se las deben al voto dado por la población, por eso, incluso no han hecho caso a las líneas bajadas por sus partidos en algunos casos.
Otros han preferido actuar contrario a su conciencia para preservar una candidatura ofrecida para que repitan en las elecciones del 2010, como ocurre con algunos de los actuales legisladores peledeístas y perredeístas.
Esto ha pesado más en ellos que los intereses nacionales. Para estos legisladores honrar el acuerdo o pacto entre el presidente Leonel Fernández, presidente de la República y del PLD, y el ingeniero Miguel Vargas Maldonado, actual presidente del PRD, es más importante que darle al país una buena constitución.
No importa que ese pacto sea desconocido, no sólo por la población, sino por los propios legisladores y la dirección de esos partidos. Recordamos que, en el caso del PLD, Leonel Fernández lo llevó a una reunión del Comité Político, lo leyó y anunció su envió al Congreso, sin previa discusión de los organismos del partido como suele ocurrir en esa organización.
En el caso del PRD, aún se está a la espera de que el ingeniero Vargas Maldonado le diga a su partido en qué consiste el acuerdo con el presidente de la República.
Si burla hay frente a la población ante lo que está ocurriendo en la Asamblea Revisora con la llamada Reforma Constitucional, aún peor lo es para quienes fueron comisionados por el presidente Fernández para participar en la Consulta Popular hecha previo a la elaboración del proyecto. Marcos Villamán y Luis Gómez, dos víctimas de esa burla, no están conformes con lo que está aprobándose en el Congreso.
Lo peor de todo es que el país no tiene la más mínima esperanza de ver salir de esa Asamblea Revisora una verdadera reforma constitucional, dada la complicidad política de los llamados tres partidos principales.
Daniel Garcia Archibald es periodista
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