El elemento más importante en la tierra es el agua, sostenedora de los seres vivos; sin este líguido fuéramos un planeta más del Sistema Solar sin vida. Pero tenemos agua, desprendida de los ríos, arroyos y manantiales, que nacen de la formación del equilibrio ecológico que sostienen nuestros bosques y nuestras cordilleras.
Sin embargo, por el descuido del hombre, se agota el agua, por la falta de aplicación de las medidas necesarias para preservar, mejorar, mantener, rehabilitar y restaurar los nacimientos de todas las fuentes acuíferas. En vez de reforestar, estamos introduciendo al medio ambiente elementos nocivos que contaminan el agua y la extinguen, y que degradan o disminuyen su calidad para que sea potable.
Es preocupante que las autoridades permitan que a orillas de los ríos del país se asienten barrios marginados y que empresas industriales tiren sus residuos sin ningún control, irrespetando las leyes ambientales.
Estamos lanzando toda clase de contaminantes, sustancias derivadas de químicos o biológicas que alteran su composición natural, en los ríos, que degrada su calidad, poniendo en riesgo la salud de las personas y la preservación y conservación del medio ambiente y la vida silvestre. En República Dominicana los ríos Yaque del Norte, Yuna, Ozama, Nizao y Yaque del Sur, sus aguas contienen cantidades significativas de sustancias que presentan desechos tóxicos y residuos muy peligrosos, que presentan peligro para la salud humana y de los recursos naturales o el equilibrio ecológico.
Los habitantes de esta media isla están sufriendo la escasez de agua, principalmente las grandes ciudades, tales como Santo Domingo y Santiago donde los usuarios deben racionalizar el líquido y las instituciones que se ocupan del mantenimiento y control de los sistemas de producción y distribución del “agua potable”, deben planificar por días y horas el abastecimiento del agua. También en los pueblos pequeños se presenta este problema social, pero en escala menor.
Estamos viviendo momentos estelares con relación a este preciado líquido, donde su precio sigue registrando aumentos en la compra a camiones cisterna, por galones o medio litro en los surpermercados, colmados o pulperías. Estamos destruyendo el medio ambiente, sin importar que mañana nos quedemos sin ríos.
Todavía nos queda un pequeño camino para salvar nuestro país de este problema mundial. Para que no se agoten nuestras fuentes de agua, debemos enfrentar aquellos sectores depredadores que actúan por encima de nuestras leyes ambientales, en busca de ganancias económicas. La patria es de todos, sin agua no hay vida.
El autor es periodista
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