A destiempo, pero estamos en campaña. En una sociedad más madura, los electores no votarían por el partido y candidato que se promoviera fuera del marco de su ley electoral o bien del marco que la regula. Si se respetara el ordenamiento del país, faltarían cinco meses para que la Junta Central Electoral (JCE) dejara abierta la campaña electoral.
Algún día eso acontecerá, como ya ha pasado, al menos en el Distrito Nacional, cuando a ningún partido se le ocurra colocar propaganda política que genere contaminación visual. Antes, eso era un reclamo, hoy ni siquiera es noticia, al punto que tal vez no se recordará que es uno de los grandes logros de la gestión municipal de Roberto Salcedo, actual alcalde del DN. Pero de lo malo hay algo bueno, el hacer campaña presidencial a destiempo les permitirá a los electores hacer más conciencia acerca de la importancia de su voto, para que no esté contaminado por la pasión, sino por la razón.
¿Y por qué hablo de razón y no de pasión? Porque los innumerables discursos que han pronunciado los candidatos a la Presidencia Danilo Medina e Hipólito Mejía, uno con un fundamento programático y otro solo con meras denuncias, demagogia o chistes, estarían dándole la oportunidad a cada elector de hacer comparación de las gestiones de gobiernos de ambos candidatos.
Veamos el caso del candidato por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en el aspecto económico y social. En su más reciente alocución al país, cuando se anunció la presentación de su equipo de campaña (no lo presentó, por eso digo anunció), prometió estas perlas:
Que aumentará el nivel de empleo. Sin embargo, ¿qué ocurrió cuando el señor Mejía fue presidente? La tasa de desempleo la dejó en 18.4 % en el 2004, cuando él la recibió del presidente Leonel Fernández en 13.9%.
Más adelante dijo que bajará el nivel de pobreza, y ¿qué muestra la evidencia?, que en el gobierno de Mejía, la pobreza aumentó en 1.6 millones de habitantes, al pasar de 28.2% en 2000 a 43.4 % en 2004.
En lo relativo a la educación, aseguró que destinará el 4% del PIB. Sin embargo, ¿qué muestra la evidencia de su gobierno? Que mientras en el 2000, el sector educación recibió un 2.2% del PIB, al finalizar su periodo gubernamental, cayó a 1.3 % del PIB. Respecto a los precios, la inflación acumulada durante el gobierno del PRD del Hipólito Mejía fue de 86.29%; la del periodo anterior que encabezó Leonel Fernández alcanzó tan solo el 22.49%.
Como se puede apreciar, entre el discurso de Hipólito Mejía y la evidencia hay un trecho muy grande. A eso lo podríamos llamar demagogia política, misma que la sociedad dominicana terminará rechazando de cara al próximo 20 de mayo del 2012, cuando elijamos al nuevo Presidente de la República Dominicana, en base a la razón y no a la pasión.
El autor es economista
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