Recuerdo aquel 16 de agosto de 1994 en los salones de la Magna Asamblea Nacional. Recuerdo al Cuerpo diplomático asombrado. Recuerdo a los incrédulos de entonces.
Le llamaban racista. Decían que se trataba de una de las tantas tramposerías del viejo zorro político.
Tantas aguas han corrido desde entonces por los ríos Ozama, Isabela y Masacre, y la realidad ha demostrado ser contundente.
Joaquín Balaguer a temprana edad había discurseado contra las tropas de ocupación norteamericanas de 1916-1924.
Se daba cuenta en 1994 de que la invasión militar norteamericana que habría de iniciarse en Haití en septiembre de 1994 iba a tener funestas consecuencias para el pueblo dominicano.
Por eso hubo de denunciar en su discurso de juramentación el plan de fusión en marcha.
Juan Bosch también había denunciado el peligro de la fusión en unas declaraciones que solamente aparecieron en El Caribe alrededor de abril o mayo de 1994.
Ahora nos dice una nota de El Caribe del pasado sábado que: "No podrá ser casualidad que en menos de tres semanas dos ex presidentes de EE. UU. y otras figuras de ese país coincidan de que Haití y RD deben estar unidos, y que es imposible controlar el flujo migratorio hacia el Este de la isla".
Los pronunciamientos del ex presidente norteamericano Jimmy Carter, junto a declaraciones similares de Bill Clinton, también ex presidente de Estados Unidos, reflejan una clara línea de la política estadounidense respecto a las relaciones domínico-haitiana y la solución de los problemas de ambos países, entiende El Caribe.
Igualmente, el coordinador principal para iniciativas económicas de la Dirección de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, Charles Shapiro, declaró hace unos días que “no se pueden tratar los problemas de Haití y República Dominicana como dos cosas aparte”.
De la misma forma, la señora Kerry Kennedy, fundadora del Centro Pro Derechos Humanos Robert Kennedy, deploró “la pobreza extrema” en que, dijo, viven los inmigrantes hatianos, y pidió a las autoridades dominicanas que entreguen las documentaciones correspondientes a los inmigrantes.
Las reacciones de representantes de diversos sectores han sido muy contundentes.
Está el caso del cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, quien sentenció que como nación libre y soberana República Dominicana no puede aceptar intromisiones en su política interna, recuenta el matutino.
(El autor de este articulo ha publicado recientemente dos libros titulados: "Balaguer Subiendo Al Poder" y "Juan Bosch y García Márquez: Entrevistas).
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