Sólo con su llegada al poder, el presidente Barack Obama marca un precedente en la historia de los Estados Unidos de América del Norte.
Pocos imaginamos que le daría resultado al partido demócrata llevar a las urnas un candidato con las características del, entonces, aspirante a la presidencia de EE.UU., y muchos menos que fuese electo mandatario de la nación.
No es para menos las muchas trabas con las que se ha encontrado el presidente en el desempeño de sus funciones, pero ha sido más que nada su propuesta de reformar al sistema de salubridad del país el que ha generado una más agresiva campaña en su contra.
Esta campaña trata de confundir a toda la sociedad norteamericana, asegurando que tales medidas tienen corte socialista, y que atentan contra el sistema capitalista y la libertad de empresa en general.
Es así como lo han señalado muchos en EE.UU., incluidos comunicadores, políticos y congresistas del país, quienes se han manifestado en contra de esa tan humana propuesta, y a la cual todo ser humano, incluido estadounidenses, tiene derecho en el mundo civilizado.
Cómo se explica que un país tan opulento, cual es el caso de EE.UU., tenga más de 47 millones de ciudadanos sin seguro médico?
Todo país industrializado en el mundo tiene un seguro médico nacional, incluido algunos de pocos recursos económicos, y la iniciativa que ha protagonizado el presidente Obama no pudo ser más a tiempo y merece el apoyo de todos, nacional y extranjero.
La razón de estas contrariedades no debe de sorprender a nadie, ya que entendemos los muchos intereses económicos que se esconden detrás de toda esta campaña de confusión y miedo con la que, de manera constante, los medi-comerciantes y oportunistas inyectan a toda la ciudadanía.
Ha sido una gran cosa la elección de un presidente con las características de Barack Obama, insistimos.
Precediendo un liderazgo desconceptuado e indolente, observar los oficios de este gran intelectual entusiasma y brinda a la gran mayoría de los ciudadanos una luz de esperanza y de modernidad, al tiempo que lucha por mejorar la tan deteriorada imagen del país que en el exterior dejó la ‘desadministración’ Bush-Chenny.
El mercantilismo farmacéutico y médico que ha azotado los EE.UU. por años ya ha hecho mucho daño, y si no se toman medidas urgentes en la actualidad, el futuro de todo el país estará determinado por disturbios barriales y divisiones de grandes proporciones.
Jorge Marlbor Alvarado es escritor
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