David Cordero, de la Diáspora, le compró en Brooklyn una bodega a un señor de esas nacionalidades extrañas que ha ido a poblar aquella urbe. Como el hombre es el mismo independiente de la nacionalidad, el color de la piel y el idioma que habla, el extranjero no podía desprenderse de su pasado.
Cuando David Cordero iba a tempranas horas de la mañana a abrir la bodega, allí estaba el señor que le acompañaba “sin marcar”, como dicen los cibaeños, en aquella rutina.
Un hecho similar que explica el fenómeno nos lo contaba Ángel de la Rosa, quien trabajó en la entonces “CDE”.
Notó que el camión que recogía a los trabajadores eléctricos llegaba siempre lleno todos los días a las instalaciones de la Feria. Los trabajadores que se montaban a las cuatro de la mañana llevaban tradicionalmente el uniforme y su casco amarillo, pero no todos cuando llegaban a la Feria penetraban a la empresa, sino que se quedaban “rondando” alrededor de la compañía. Unos bebían café, otros comían yaniqueques, fumaban sus cigarrillos y al subir la mañana abordaban guaguas y carros del concho de vuelta a la casa, con sus uniformes y su fidelidad a una disciplina laboral.
Se trataba de los viejos pensionados de la otrora “CDE”, que ya no concebían su vida sin abordar el camión a las cuatro de las mañana. El peso de la CDEEE en aquellos pensionados también se expresa en la mentalidad de los dominicanos.
Cuando alguien pone a un técnico a instalarle un inversor, al final les indica a los dueños del hogar:“para arriba está el inversor y para abajo la “CDE”, pero lo que lleva la energía eléctrica a los hogares dominicanos no es ya la “CDE” ni la CDEEE, sino las distribuidoras Edesur, Edenorte y EDE Este. De vez en cuando se escucha decir a un dominicano que va en camino a pagar el servicio energético: “voy para la Corporación.”
Cuando en el 2005 asumimos la Dirección de Comunicación de Edesur y Edenorte, entonces un cuerpo con dos cabezas, la simbología de la CDEEE estaba en las camionetas, en la recepción, en el letrero lumínico, en los suéters, hasta debajo de los escritorios. Se hizo la reforma del sector eléctrico hace ya 12 años y hasta la fecha nadie pensó que la simbología de la CDEEE representaba las chichiguas de Julio Sauri, al propio doctor Balaguer como director, a la Hydro Quebec, el fraude eléctrico, los históricos apagones y la idea de que se trata de un simple servicio público gratuito que debe servir el gobierno de turno.
Hemos visto un anuncio donde desaparece el logo tradicional que llevaban los pensionados a las cuatro de la mañana en sus camisetas y sus gorros amarillos y surge uno nuevo, algo que ante la pesadumbre del sector pasa desapercibido cuando se trata de un hecho histórico, porque el mismo debió ser abolido el mismo día que nacieron las EDES.
Rafael Grullón es periodista
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