Con frecuencia se escucha al presidente venezolano Hugo Chávez citar frases atribuidas a El Libertador, Simón Bolívar. Dependiendo la ocasión, el estadista acude al creador de “La Gran Colombia” para explicar o justificar alguna idea, proyecto o accionar suyo.
Pero el presidente Chávez, si tuviera tan presente a Bolívar, debería demostrarlo más en la práctica que en la retórica, especialmente en el caso de la vecina nación, Haití.
Chávez no debe olvidar que a principios del año 1817, la independencia venezolana, y consecuentemente la de la totalidad de los cinco países que Bolívar liberó, se vio seriamente amenazada por el incontrastable poderío español de la época. Debería recordar que es el presidente Alexander Petión quien le provee los recursos que le devolvieron la vida al proceso independentista venezolano justo cuando estaba en ruta inminente hacia la muerte.
Es cierto que uno de los requerimientos que hizo Petión a Bolívar fue la abolición de la esclavitud, cosa que se cumplió a cabalidad. Algunos historiadores alegan que lo hizo por pura conveniencia, puesto que sacando uno de los actores principales impedía el resurgimiento de la guerra social y al propio tiempo sumaba a los esclavos a la causa independentista.
En cierto modo tienen razón. Pero si esto es cierto, no lo es menos el hecho de que Petión actuó en función de la consecución de la libertad, no solo de los esclavos, y en la medida de sus posibilidades, claro está, sino de la de todos los pueblos latinoamericanos.
Esto lo demostró cuando acudió nueva vez en 1821 en ayuda de El Libertador, quien partió del puerto haitiano de Jacmel con la ayuda otorgada por Petión, consiguiendo posteriormente el éxito en su empresa.
Hay que destacar la importancia que esta ayuda representaba puesto que Haití era una nación dividida; en el norte gobernado por quien se hizo llamar el “Rey Henry I” y en el sur y el oeste por el presidente Petión. Esta no solo era ayuda simbólica. No. Era un importantísimo apoyo a la causa de Bolívar. El profesor Juan Bosch, en su obra “De Cristóbal Colón a Fidel Castro.
El Caribe frontera imperial”, nos describe: “Petión le dio a Bolívar artillería, armas ligeras, municiones, dinero, embarcaciones”.
La parte simbólica se multiplica, al observarse que la ayuda provenía del segundo país que obtuvo su independencia en América, después de los Estados Unidos.
Un buen político y gobernante debe tener visión histórica, no solo del porvenir sino de las consecuencias de lo acontecido. Y lo acontecido es que el pueblo haitiano ha sido uno que ha apoyado.
Enrique Muñoz González es ingeniero
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