Con pasos firmes: Luz Severino y Robert Manscour
En Arte San Ramón hasta el 23 de septiembre.
Desde hace varios años, hemos venido escuchando voces que nos hablaban de una pintura enteramente caribeña, por sus colores, por su esencia. Esa memoria pictórica de la que una vez tuvimos noticias, pudimos confirmarla y apreciarla la noche del martes en Arte San Ramón, en un conjunto de piezas que sincretizan los sueños y esperanzas de un colectivo en un arte enteramente fascinante, donde innumerables rostros, escapan a las veladuras transparentes de fuertes tonalidades planimétricas en combinación con un gran estallido de líneas que revelan una sutil impronta pueril. Pues, en ocasiones, se asemejan a las expresiones de un niño, pues han sido trabajadas con el goce divino que propicia un alma plena y meramente sensible como lo es la de la propia Luz Severino.
En esta nueva propuesta de la artista, si acogiéramos la muestra desde un onirismo perceptible en que el propio espacio expositivo se convirtiera en un portal que nos llevara al interior de la obra, pudiera interpretarse que esos rostros a veces primitivos y poco estilizados de sus pinturas, escapan al lienzo y se transforman en figuras de cristal sujetas a un soporte en metal. Pero volviendo a la realidad, nos percatamos que no son otras que las piezas escultóricas del artista martiniqueño Robert Manscour, quien luego de una visita complaciente a República Dominicana, regresa con un proyecto artístico suficientemente original, basado en la fundición en altas temperaturas de varios materiales como: pajilla de alambres, periódico, revistas, los cuales adquieren diferentes formas y texturas que, en el proceso de creación logra un único elemento a modo de collage acristalado, generando un concepto enteramente artístico.
Bia Bil, voces que dan paso al conjunto expositivo de Manscour, no es más que la expresión del pueblo martiniqueño al tiempo del carnaval, cuando el pueblo sale a la calle y se viste de rojo y negro, sacando sus máscaras y al ritmo de una canción que varía cada año, gritan a una voz Bia Bil, Bia, Bil. Para el artista esta expresión no es más que un momento en el que sale la verdadera personalidad de cada cual, sus verdaderos sentimientos y anhelos.
Al igual que Luz Severino, Manscour va a trabajar formas figurativas abstractas. Sin embargo, ese abigarramiento y carga cromática que apreciamos en las obras de Severino, aparecen de forma menos saturadas en las piezas escultóricas de Manscour, dando cuerpo al cristal como elemento esencial de la pieza. Pero al observar las imágenes de la producción anterior del artista, son mayores los puntos de contactos entre este par caribeño.
Con pasos firme, una muestra donde pintura y escultura se funden en un paraíso que recrea el carnaval que transfigura los rostros de nuestra identidad.
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