Varios son los rectos de quienes hoy dirigen el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), entre los cuales se debe destacar llevar a feliz término la convención de este domingo 27 de septiembre.
Y llevar a feliz término esa convención es garantizar que la misma sea pulcra, bien organizada, se permita a las bases expresarse y no dejar la más mínima sospecha de irre-gularidades para favorecer a algún candidato a las secretarías general, de organización u otros cargos.
Un evento, en el que se va a ratificar la escogencia del ingeniero Miguel Vargas Maldonado como presidente del PRD no debe verse empañado por escándalos alrededor de la secretaría general, que como todo el mundo sabe es el cargo de mayor competencia en el certamen.
Ese llamado PRD de los nuevos tiempos está obligado a mostrarle al país, e incluso a las propias bases perredeístas, que en la organización responsable del nacimiento de la democracia en República Dominicana se puede competir democráticamente y que allí se respeta la voluntad popular.
Ese PRD está obligado a mostrarle a la sociedad dominicana que sus dirigentes y militantes, víctimas de malas artes por parte de otros partidos en competencias electorales, no es capaz de hacer eso en contra de sus propios compañeros.
Ese partido de los nuevos tiempos está en la obligación de mostrarle a la población dominicana que ciertamente está cambiando, se está modernizando, que ha superado o desea superar los malos hábitos del pasado y merece ganarse la confianza de los y las dominicanas para avanzar en el 2010 y triunfar en el 2012.
El éxito de la convención de este domingo es un gran reto para el Partido Revolucionario Dominicano que preside el ingeniero Vargas Maldonado, sobre quien recae la principal responsabilidad de lo malo y lo bueno que allí suceda.
Asimismo, son retos importantes para ese nuevo PRD montar, sin traumas, la convención de noviembre donde se escogerán los candidatos a cargos electivos del 2010, como lo es también el desempeño de un buen papel en las elecciones congresuales y municipales de ese año.
Son retos, desafíos importantes para quienes hoy tienen el control del partido blanco, pues si salen airosos de estos procesos, sin dudas que se consagran como los dueños de la organización.
Si fracasan, esas bases perredeístas a las cuales han logrado atraer, les pasarán una factura muy alta.
Daniel García Archibald es periodista
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