El proyecto de ley de Estrategia Nacional de Desarrollo (END) 2010-2030 es el documento que recoge qué tipo de nación queremos para los próximos 20 años y responde a las aspiraciones que debemos alcanzar para ser un país decente.
La END es el fruto de la segunda etapa de la Cumbre por la Unidad Nacional Frente a la Crisis Económica Mundial, que auspició el Gobierno, donde participaron todos los sectores e incluyó una amplia consulta nacional recogida en el documento “Un viaje de Transformación Hacia un País Mejor”, ejecutado por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD).
El resultado final contempla a “República Dominicana como un país próspero, donde las personas viven dignamente, apegadas a valores éticos y en el marco de una democracia participativa que garantiza el Estado social y democrático de derecho y promueve la equidad, la justicia social y una sociedad más igualitaria, que gestiona y potencia sus recursos para desarrollarse de forma innovadora, sostenible y territorialmente integrada y se inserta competitivamente en la economía global”. Una verdadera nación.
Ese plan macro fue fruto de mucho trabajo del MEPyD, del Consejo Nacional Reforma del Estado, de la Federación Dominicana de Municipios, de la sociedad civil y de la gente que de manera individual participó, todos interesados en responder a las demandas de la Ley 498-06, del Sistema Nacional de Planificación e Inversión Pública y a la Constitución de la República. El proyecto llegó al Congreso el pasado 27 de febrero.
Desde ese tiempo nada escuchamos decir del avance de la iniciativa. Al parecer les resultó apática a los legisladores, que no vieron en la END un proyecto urgente, cuando debió ser prioridad, porque es la aspiración de vida de gente que nunca ha visto pasar la mano del Gobierno por su territorio y que verían garantizadas una descentralización de los recursos del Estado y equidad en la inversión.
Ahora sí hay premura por conocer el proyecto, después que el Banco Mundial advirtió al Gobierno que dejaría de recibir fondos de la cooperación internacional si la estrategia no se aprueba lo antes posible y que sólo en ese organismo quedarían congelados US$650 millones.
A los legisladores sí les importan esos fondos, pero han demostrado que no les interesa el desarrollo de la gente de a pie, activo principal de esta nación.
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