Resulta reconfortante el anuncio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de que la economía dominicana crecerá este año un 5%, por encima de las proyecciones para México y Brasil, los dos mercados más importantes de América Latina.
La Eurozona no encuentra el camino para salir de la crisis, con un Consejo Europeo que no acaba de ponerse de acuerdo para enfrentar la enorme deuda griega, sumado al desplome de los mercados provocado esta semana por la calificadora de riesgos Moddy´s, al rebajar considerablemente la categoría de la deuda de España, Italia e Irlanda.
Si Europa está en una encrucijada, la situación de Estados Unidos no es más prometedora, con un escenario dominado por la desaceleración económica, alto desempleo y alzas en los precios para los consumidores.
Con ese cuadro tan pesimista predominante en EE.UU., el gobierno de Barack Obama no acaba de convencer a los republicanos para que aprueben un plan de reducción del déficit en 1,5 billones de dólares en recortes presupuestarios, durante una década, a fin de bajar la enorme deuda que ya tocó techo.
Paradójicamente, son las economías emergentes como la dominicana, las que están teniendo un mejor desempeño, mientras las de los países avanzados como Estados Unidos y Europa, tratan de sobrevivir en aguas turbulentas.
Sin embargo, en República Dominicana no debemos dormirnos en los laureles por el pronóstico de la Cepal, si tomamos en cuenta que el país se encamina a un año electoral, con un desempleo que supera el 14% y una economía caracterizada por unos ingresos que dependen altamente del turismo y un excesivo gasto de factura petrolera. Debemos mirarnos en el espejo de EE.UU., donde el consumo desmedido y el desprecio por el ahorro han sido la norma. Se impone, pues, la mesura en el gasto público y privado, así como desarrollar un plan destinado a crear fuentes de empleo.
A pesar del desaceleramiento de la economía mundial registrado durante el primer trimestre de 2011, las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) indican que en este segundo semestre habrá un débil crecimiento de la actividad económica mundial, en un marco en el que persistirán los riesgos para la inversión.
Este escenario internacional de economía turbulenta es más que suficiente para poner en marcha planes de contingencia, por aquello del “efecto mariposa”. En conclusión, la economía hoy es global y su comportamiento necesariamente repercute en el mercado local.
Oscar Peña es escritor y periodista
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