Cuando Franklin Almeyda era secretario de prensa del Partido de la Liberación Dominicana, este órgano reunía, además, Propaganda y Vanguardia del Pueblo.
Bosch estaba vivo y su pasión era el periódico, el cual recibía en primera entrega directamente de la impresora Alfa & Omega.
En aquellos momentos de Franklin, quien todavía no era miembro del stablishment peledeísta, Juan Bosch se encontraba en una especie de precampaña para participar como candidato en sus últimas elecciones, que fueron las de 1994.
En una de aquellas entregas de Vanguardia del Pueblo, en un recorrido por el interior del país, Bosch le dijo a Franklin Almeyda que en la última edición del periódico había un error, pero no le dijo en qué página ni en qué artículo ni en qué historia noticiosa.
A Franklin Almeyda no le quedó otra que volver a leer el periódico página por página para ver dónde estaba el error que había observado el maestro Juan Bosch, quien fue capaz de convocar toda una estructura del PLD para borrar con un lápiz de carbón un error en una edición de lo que fue su segunda obra después del partido morado.
Daniel Cruz, quien hoy hace de jefe de Redacción en Vanguardia del Pueblo, fue también una especie de administrador soviético del periódico y siempre citaba a Bosch en aquello de que “cuidemos los centavos que los pesos se cuidan solos.”
Bosch se daba cuenta cuando una estructura del PLD tenía problemas políticos a través de Vanguardia del Pueblo, ya que se reflejaba en el pago del periódico, que los peledeístas tenían que pagar religiosamente cada miércoles aunque debieran empeñar los zapatos.
Una vez convocó un organismo a las siete de la mañana y los peledeístas de la base se aparecieron a las siete de la noche, por lo que debieron volver al otro día para ser interrogados.
Bosch les preguntó por qué estaban atrasados en el pago del periódico y ellos contestaron que andaban con el dinero, pero incompleto.
El fundador del PLD se metió entonces la mano en el bolsillo y les dijo: “tengan lo que les falta y el otro miércoles me lo pagan.”
Bosch fue tan buen gerente en política, que desde su oficina en la César Nicolás Penson, donde vivía con limitaciones materiales junto a su familia, hacía grandes aportes a las causas internacionales.
Igualmente, pedía permiso al Comité Político cuando tomaba un préstamo al partido de un dinero que él conseguía y administraba.
Rafael Grullón es periodista
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