Tal vez se debe al desarrollo, pero encuentro en común en los autores norteamericanos que analizan los conceptos a partir de las experiencias. No explican la vida con el concepto, sino al revés.
A ese método analítico también llegó Juan Bosch, lo que explica que teórica y prácticamente superara a la izquierda dominicana, que buscó conceptos prestados para analizar la sociedad dominicana.
Así busca ejemplos John Medina en el libro “Los doce principios del cerebro.”
Nos cuenta que un joven puede multiplicar por 2 unas 24 veces el número 8 388 628 en unos segundos, obteniendo siempre el resultado correcto.
Sabe de otro chico que puede decir la hora exacta en cada momento del día, incluso dormido, mientras que una muchacha puede determinar las dimensiones exactas de un objeto a seis metros de distancia.
Un niño a los seis años hacía unos dibujos tan reales e impactantes que logró exponer en una galería de Madison Avenue.
Sin embargo, a ninguno de estos genios en áreas determinadas se les pudo enseñar a amarrarse los zapatos ni tenían un coeficiente intelectual superior a cincuenta.
En el libro Inteligencia Emocional, de Danilo Goleman, el autor narra el caso de una mujer que decía que estaba satisfecha de que sus relaciones con su esposo hubiesen llegado a su fin, pero mientras hablaba, las lágrimas corrían por sus mejillas.
Las destrezas del cerebro de los jóvenes descritas más arriba no tienen todavía una explicación científica clara y nos dicen más de que hay una parte enigmática en esa caja que alberga las emociones y el pensamiento.
Lo que sí está comprobado científicamente es que la parte emocional en el cerebro es la que dirige al hombre en la mayoría de los actos de su vida, lo que explica científicamente el caso de la esposa que lloraba al marido que racionalmente entendía la causa de la separación.
Esto, la parte emocional, determina, como dice John Medina, que la gente no preste atención a las cosas aburridas.
Y todo esto viene a cuento para decir que partiendo de cómo funciona el cerebro humano y que no hay contendiente contra Danilo Medina, es más fácil hacer una fiesta de las primarias del PLD, un acto emocional, que llevar la gente a votar, un acto consciente y aburrido.
Rafael Grullón es periodista
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