Varios dirigentes del PRD se han afanado en declarar que el partido está “totalmente unificado” y que va bien la estructuración de los equipos de campaña, lo cual refleja que, ciertamente, hay problemas en ese proceso. Si todo marcha sobre ruedas, no hay necesidad de decirlo.
La percepción de que hay algunos inconvenientes queda confirmada con la declaración de Enmanuel Esquea, sugiriendo que hay que enviarle un lazo a los que no se integren para que se ahorquen. Bastante duro el símil, pero si Esquea habla de lazos, es porque sabe que hay cuellos…
El protocolo
Los problemas que se han presentado no son, hasta ahora, la gran cosa. Lo que ha ocurrido está dentro de lo que podía esperarse. Miguel Vargas, como líder del sector derrotado, hizo la parte que le correspondía.
Tiró la toalla y llamó a sus seguidores a que cierren filas tras el candidato. Incluso hizo más de lo que se esperaba, cuando anunció la amnistía, una medida general pero que aplicaba directamente a Esquea.
Pero las integraciones no se dan de forma tan automática. Cada provincia o municipio, en este caso, es casi un mundo aparte. Con cada líder local hay que hablar. Para facilitar las cosas hubo que crear un “protocolo” de integración a la campaña.
Los voceros
El “protocolo” garantizaría la participación de la gente de Miguel, respetando los espacios de cada quien. A nivel nacional, se mantendría como jefe de campaña a César Cedeño.
Hay quienes entienden que no tiene el “background”, y que el hombre será un fajador pero su fuerte no es la capacidad discursiva, por lo que temen que en ese aspecto pueda “comérselo” Francisco Javier García, quien sería su contraparte en el PLD.
Esa parte podría ser compensada por el equipo de voceros que encabezaría Carlos Gabriel García y que completan gente como Ramón Alburquerque y Guido Gómez Mazara, considerados “grandes ligas” en la materia…
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