Nos cuenta uno de los grandes escritores de nuestra lengua de un lector empedernido que leía de la casa al trabajo. Sabías el hombre donde había un palo, donde había un hoyo, porque sus ojos iban puestos en el libro que leía.
Jorge Luis Borges se leyó algunos de los clásicos que le precedieron en la literatura, montado en un tren.
Leyó tanto que le pasó como al pez que nació en las profundiades de las aguas subterráneas, que terminó sin vista.
Una de las tesis fundamentales de Borges consiste en que la civilización ha avanzado, pero el alma humana sigue siendo la misma desde los tiempos más remotos hasta nuestros días.
Ante el Centenario de Juan Bosch que celebramos, nos viene a la mente otra tesis de Borges, quien sostiene que las naciones terminan siendo representadas por hombres que no se parecen a ellas.
Dice el literato: “Es curioso —no creo que esto haya sido observado hasta ahora— que los países hayan elegido a individuos que no se parecen demasiado a ellos.
Y comienza a dar ejemplos de esta manera: “Uno piensa...que Inglaterra hubiera elegido al Dr. Johnson como representante; pero no, Inglaterra ha elegido a Shakespeare, y Shakespeare es —digámoslo así— el menos inglés de los escritores ingleses.
Lo típico de Inglaterra es el understatement, es el decir un poco menos de las cosas. En cambio, Shakespeare tendía a la hipérbole en la metáfora, y no nos sorprendería nada que Shakespeare hubiera sido italiano o judío, por ejemplo.”
“Otro cosa es Alemania; un país admirable, tan fácilmente fanático, elige precisamente a un hombre tolerante, que no es fanático, y a quien no le importa demasiado el concepto de patria; elige a Goethe. Alemania está representada por Goethe.”
“En Francia no se ha elegido a un autor, pero se tiende a Hugo. Desde luego, siento una gran admiración por Hugo, pero Hugo no es típicamente francés. Hugo es extranjero en Francia. Y sigue Borges dando ejemplos: “Otro caso aún más curioso es el de España.
España podría haber sido representada por Lope, por Calderón, por Quevedo.
Pues no, España está representada por Miguel de Cervantes. Cervantes es un hombre contemporáneo de la inquisición, pero es tolerante”.
Habría que concluir en que nos merecemos a Juan Bosch, no porque lo imitemos en la vida, sino porque así como él pertenece a un espíritu universal, nosotros, como todos los países, tenemos que estar representado por alguien que nos niegue en defectos para que podamos preservarnos.
Rafael Grullón es periodista
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