Nueva York. En los últimos 10 años, los expertos en tecnología han agotado sus energías en crear teléfonos celulares que cautiven a las masas.
En general, siempre tuvieron muy buena suerte enamorando a niños y a adolescentes, que forzaban a sus padres a cambiarles el celular cada año para poder tener el nuevo modelo que tenía mejores juegos, aplicaciones de chat y fotos. Los altos ejecutivos, sin embargo, nunca se sintieron atraídos a este tipo de “juguetes”.
Ahora al contrario, las cosas han cambiado. La única diferencia entre el niño de 12 años, que lo mandan a la dirección por jugar con el celular en clases, y un ejecutivo de 40, es que el último viste de saco y corbata.
Y es que después de muchos años de intento, los expertos en tecnología lograron que los altos empresarios sucumbieran a las maravillas del móvil con web. ¿El modelo ganador? El BlackBerry. Su uso ha revolucionado la escena laboral.
Lo sorprendente es ver cómo personas que hace 5 años eran totalmente apáticos a aparatos tecnológicos han hecho del BlackBerry su aliado fiel.
La facilidad con la cual las personas pueden mandar mensajes a otros usuarios, revisar páginas web y estar siempre conectados al email es lo que ha hecho al BlackBerry tan exitoso entre altos ejecutivos.
Muchos profesionales argumentan que el poder mantenerse en comunicación constante con sus clientes los ayuda a desarrollar sus respectivos negocios y a conseguir buenos contratos.
Los tradicionalistas sin embargo, alegan que el aparato causa distracciones constantes, que interrumpen el ambiente de trabajo.
El frecuente uso del BlackBerry en medio de reuniones y conversaciones ha alterado a muchos departamentos de recursos humanos alrededor del mundo, que ven el uso del móvil en medio de presentaciones como una falta de respeto a los demás participantes.
En Estados Unidos, muchas empresas han recurrido a crear reglas.
Las más comunes son: prohibición del uso del BlackBerry en reuniones, presentaciones y negociaciones con clientes.
La masificación del uso del BlackBerry ha creado un cambio en las normas laborales.
Por ahora, sólo nos queda observar cómo los ejecutivos siguen adaptando el uso del móvil a su vida profesional y más importante aún, cómo las administraciones responden al constante uso del tan alabado móvil.
¿Veremos en el futuro a altos ejecutivos “de castigo” en la oficina de recursos humanos por usar el BlackBerry en medio de una presentación? … eso aún está por verse.
Ana Nadal es estudiante de economía
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