La fuente principal para el ser humano es el agua, elemento indispensable para la vida, líquido necesario para mantener la cadena alimenticia de los seres vivos, la vegetación y la vida del hombre en la sociedad.
Este proceso biológico era una bendición en esta zona, pero desde el año 1972 la ciudad de Bonao experimentó un cambio acelerado de su ecosistema, donde sus arroyos y ríos fueron invadidos por emisiones de gases y líquidos contaminantes, luego que se instalaran varias compañías que se dedican a la explotación de yacimientos mineros, ocasionando que el agua de esta provincia no sea apta para el consumo humano.
Las operaciones de Falcondo Xstrata Níckel en Bonao (antigua Falconbridge Dominicana), Cerro Maimón ubicada en la comunidad del mismo nombre y el inicio de las operaciones a final del año 2011 de la compañía canadiense Barrick Gold en la provincia Sánchez Ramírez (Cotuí), aumentará el crimen ecológico a consecuencia de las depredaciones a las áreas boscosas, desmontes a la foresta y la contaminación ambiental.
Los pobladores de esta región sufren y sienten el impacto ambiental catastrófico y negativo, donde las fuentes acuíferas reciben de la extracción y explotación mineral descarga de agua ácida con metales pesados, sobre todo de calcio, cobre, hierro y zinc que evidentemente producen daños al ecosistema, proceso de erosión del suelo, y la fauna que habita en la presa de Hatillo es afectada por depósitos tóxicos de la minería. "Si la Barrick con este contrato irregular y leonino llega a explotar los yacimientos de sulfuro, las lluvias ácidas contaminarán más la atmósfera y las aguas de República Dominicana".
Toda esta contaminación ambiental a nuestro hábitat está produciendo un problema muy serio a la salud de los moradores de Bonao, La Vega, Cotuí, Maimón, Piedra Blanca y otras comunidades urbanas y rurales de esta zona. "Muchos seres humanos son afectados de asma, bronquitis, neumonía, afecciones respiratorias, de la piel, entre otras enfermedades".
"A estas compañías extranjeras no les importa que los ríos se sequen, que los bosques se extinguen, que la agricultura y la agropecuaria desaparezca, que el agua que tomamos y usamos en nuestro diario vivir la compremos a un alto precio, que muchos dominicanos mueran de enfermedades profesionales relacionadas con la contaminación ambiental, pero lo peor es que violen la Ley 64-00 de Medio Ambiente y Recursos Naturales, además que nuestras riquezas no renovables se las lleven alegremente, dejándonos solamente los hoyos en las montañas".
Ruddy Dotel es periodista y escritor
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