No sé si está en nuestro ADN. Pero hay cosas que aprendemos desde niñas. Por ejemplo, aunque sea con poca luz, dado el país en el que vivimos, cómo hacernos la rayita de los ojos con más precisión que la de “Odri Jerpur”, (sí, Audrey Hepburn). Que no importa los excesos que acontecen a tu alrededor, nunca debes olvidar que menos es más.
Que los intrincados caminos de la moda pueden perfectamente recorrerse vestida de H&M pero con zapaticos de marca, siguiendo las reglas internacionales del “mix and match”, y que con los varones hay que darse importancia y no contestarles inmediatamente en el BB chat... aunque siempre hacemos lo contrario.
La razón también nos indica prudencia a la hora de “socializar” con alguien que haya recién terminado una relación sentimental seria. Entonces, nadie se explica el genuino entusiasmo, rayando en la oligofrenia, de dos niñas del reino, ante el alto y apuesto pelinegro de espesa mirada.
En la categoría de bodas –debería ser una materia en el colegio– hay quienes atesoran su colección de revistas “Martha Stewart Weddings Magazine” con el mismo fervor con que algunos varones, que sin ser miembros de PETA, valoran las suyas donde aparecen, ehhh, umm, ahhh, “conejitas” en su estado natural.
Y así aprendemos desde los diferentes tipos de velos, a cómo “rullir” a las damas para que luzcan como una comparsa de “prom dresses de terror” y (tan importante como saber su tipo de sangre) que el tamaño del brillante del anillo de compromiso es más pequeño en las primeras nupcias que en las segundas.
Por eso cuando uno es cegado por los destellos de un “Three Stones Ring de Tiffany” (capaz de quitarle el aliento a Gollum, nuestro personaje favorito de “El Señor de los Anillos”) como el que luce la encantadora soltera de porte aristocrático involucrada sentimentalmente con uno de los divorciados más espléndidos de esta media isla, comienza a creer en la queratina, en Mastercard y en los Reyes Magos de nuevo.
Siguiendo con las actividades de nuestra calurosa, casi a oscuras y no obstante arrebatadora vida social, los hará mejores personas saber que la Sala Ravelo del Teatro Nacional estará presentando, en el mes de octubre, la obra “Las señoritas de Aviñón”, del dramaturgo español Jaime Salom.
Como su inteligencia superior le habrá hecho notar, es la historia del cuadro de Picasso en el famoso burdel de la Calle Aviñón, en Barcelona.
Estará dirigida por Flor de Bethania Abreu, con el auspicio de la Embajada de España. Miren cómo me preocupo por ustedes. No todo es la belleza física…también hay que cultivar el interior.
(No, no hace falta darme las gracias, sólo hago mi trabajo). (¿Cómo?, ¿las llaves de la ciudad?, bueno, ya que insisten…). Siguiendo con nuestro recorrido, uno de los eventos más concurridos fue el tributo a Michael Jackson, en el salón La Fiesta, del Hotel Jaragua. Se cuela que la interpretación que hicieron Luis Rivera y Carolina Rivas provocó escenas de júbilo que rayaban en el paroxismo, y entre los asistentes, Adelle Tonos, Laurentino Genao y Arleen Cestari, Saghíe Balcácer, Nassim Jaime Alemany, Arleen Rivera y José Peguero, cuya bebecita Adriana está cada día más bella. A propósito de niñas lindas, otra actividad muy concurrida fue la apertura del salón de belleza para niñas Sweet & Sassy, la cual contó con un importante porcentaje de it-moms, y las futuras pichoncitas de it-girls de la próxima década, quienes desarrollarán en este lugar el delicado arte de la paciencia, que sólo se logra con horas invertidas en la peluquería.
Entre las asistentes, la siempre chic Salma Matos y Gabriela Morales Matos, quien ha heredado la delicada belleza de su madre, Ana Karina Cuello De Moya y Miranda De Moya, Evelyn Calderón y Miranda Lluberes y Melissa Vargas de Barceló y su bebecita Marissa Barceló, ambas con vestidos iguales cuyo colorido nos hacen sospechar que se trata de un Lilly Pulitzer.
Siguiendo en la misma temática (los temas, al igual que el alcohol y la gasolina, no se pueden mezclar), el relanzamiento de la línea Sebastian reunió más gente linda que protestas en contra de Juanes. La magnífica producción fue un novedoso concepto tipo backstage, creado por la nueva firma de relaciones públicas y eventos Plug, presidida por Andrés Aybar y Nabila Varela. Félix Sánchez tuvo a su cargo la parte musical, el vestuario de Ana Amelia Báez, el mobiliario de César García - Godoy e Yvette Awad, y el menú de Arleen Rivera y Elisa Amalia Cabral.
Entre los asistentes, que fueron recibidos por el clan Najri, las divinas hermanitas Michele y Crystal Jiménez, Pamela Hartling, Melissa Aróstegui, Claudia Nivar, Sarah Nivar, Michelle Vargas y Lorena Catrain. Además, Laura Porcella, Nicole Thomas, Laura Zeller, Claudia Handal, Zujarmy Zuleta y Liza Ortega.
Se cuela que allí se vio un avance de todo el maquillaje y los estilos de peinado que veremos en los próximos meses, así como las futuras distinguidas portadoras de los mismos.
¿Dotes de pitonisa? Naahhh…Es algo que está en nuestro ADN…
Gina López Núñez
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