Danilo Medina declaró en el 2007, al finalizar la selección de candidato presidencial del PLD para el 2008, que “fue víctima de un fraude colosal” en las primarias de esa organización, mediante la compra de conciencia y la dignidad de los peledeístas que “no pudieron votar libremente”, porque lo había derrotado el Estado.
La cadena de legitimidad democrática es la garantía que se tiene en los estados de derecho para elegir a sus gobernantes y el uso de los recursos del Estado por parte del presidente de la República de turno para asegurarse su elección o la de un allegado en las campañas internas de su partido interrumpe esa cadena de legitimidad. ¿Es legítimo un candidato de un partido político que haya obtenido el triunfo mediante uso indebido de los recursos del Estado? No. El PLD ha dejado abierta la puerta de la impugnación, del alegato del presidente ilegítimo.
Ese es el mismo argumento que tanto utilizaron el PLD y PRD contra Balaguer. Un candidato ilegítimo de origen nos crea una crisis sistémica y arrastra a que las energías sociales de un país se vean mermadas ante la percepción de esa ilegitimidad de origen. El tema del uso de los recursos del Estado para obtener fraudulentamente el favor de los votos está y ha estado siempre en la agenda nacional.
En las propuestas para hacer una ley que regule las campañas electorales, deberá incluirse la de que el presidente del partido que quiera reelegirse en el cargo deba cesar temporalmente en sus funciones, por lo menos un mes antes de la elección de la precandidatura de su partido y dos meses antes de las elecciones presidenciales, para así poder mitigar un poco, si se puede, el poder omnímodo de la figura del presidente y, sobre todo, para evitar que alguien se quiera perpetuar en el poder.
El PRD estuvo y está en problemas porque el presidente del partido quería ser candidato a presidente de ese partido y aunque Vargas Maldonado cogió licencia, dejó una estructura partidaria pro MVP.
La pregunta actual es ¿dejará el presidente Fernández que en el PLD se escoja libremente? ¿Seguirá la pugna Fernández-Medina por el poder dentro del PLD entorpeciendo unas elecciones libres de “el poder del Estado”, como sugirió Danilo Medina en el 2007?
En estos momentos no existe ley alguna que obligue al presidente del país, al presidente del PLD y al presidente de Funglode a que tome licencia para que no se inmiscuya ex oficio en la selección de su partido, ni en las elecciones presidenciales próximas, pero tal y como hemos visto su andar, nos parece que seguirá cojeando de la misma pata.
Fernando Casanova es abogado
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