¿Merece Enmanuel Esquea Guerrero el infamante castigo de la expulsión sumaria impuesto por la Comisión de Disciplina del PRD por su responsable papel como árbitro principal en la convención del pasado 6 de marzo?
¿Realmente cometió Esquea, junto a los miembros de la comisión organizadora que lo acompañaron, una falta ética o disciplinaria tan grave para que todos, dentro y fuera del PRD, aceptemos como legal y justa esa decisión? Entiendo y acepto la prudente posición asumida por el candidato presidencial del PRD, Hipólito Mejía, en relación con este caso.
Luego del gesto de mesura del presidente del partido, Miguel Vargas, no le corresponde a Hipólito empañar ese ambiente de conciliación, tan necesario para reencauzar el rumbo hacia la victoria en el 2012.
Guardar silencio puede entenderse también en el caso del propio Esquea y de los demás integrantes de la Comisión Nacional Organizadora de la convención del PRD (CNO). Probablemente están colocando los intereses de su partido por encima de sus propias razones y están dando tiempo a que los responsables de este dislate rectifiquen como lo hizo Vargas al deponer sus reclamos frente a los resultados de la convención.
Pero tal excusa no es válida para que la familia perredeísta y la sociedad en general acepten como bueno y válido un hecho que tiene todos los visos de un acto de retaliación política, sobre todo después del reciente anuncio de Julio Maríñez, presidente de la Comisión de Disciplina, en el sentido de que Esquea se quedará fuera del PRD.
Esquea fue condenado en un “juicio” donde no se respetó su derecho a la defensa, bajo la acusación de “violar los estatutos del PRD, insubordinación ante las decisiones emanadas de los organismos superiores y usurpar funciones correspondientes a esos organismos. La verdad es que si hubo violación de los estatutos del PRD, no fue por parte de Esquea, sino del sector que no ganó la convención y se declaró públicamente ganador antes que se iniciara el conteo.
Si hubo insubordinación a las decisiones emanadas de los organismos partidarios, tampoco fue responsabilidad de Esquea y la CNO, sino de quienes pidieron mediante una carta dirigida a la Comisión, en la mañana del 7 de marzo, que se suspendiera el conteo y no se emitiera ningún boletín con los resultados.
Y si hubo usurpación de funciones, tampoco se le puede atribuir a Esquea, sino a quienes actuando como parte interesada sustituyeron al presidente de la CNO por uno de los suyos, usurpando una responsabilidad exclusiva del Comité Ejecutivo Nacional del PRD.
Me declaro a partir de este momento activista de una iniciativa para que el PRD y otros sectores de la sociedad realicen un acto de desagravio a Esquea.
Luis José Chávez es periodista
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