La historia u origen de los partidos políticos se remonta al siglo XIX.
En su composición humana se inicia desde quienes tienen poder económico o el privilegio de una buena educación, hasta la integración de los profesionales y obreros.
En el país existe un sistema multipartidista y se percibe que hay bastante preocupación respecto a la preservación del sistema de partidos políticos, como base fundamental para fortalecer el sistema democrático.
Esto así porque la manipulación de encuestas, presentación de personas sin condiciones cívicas e históricas de su participación u aporte a su respectiva organización, que en ocasiones incurre en inventar candidaturas apoyadas en posiciones gubernamentales, sectores empresariales o industriales, afecta la armonía que debe caracterizar a estas entidades.
En el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), por ejemplo, se ha dado toda una historia de indisciplinas desde hace mucho tiempo, que ha resultado en varias divisiones.
Lo correcto es elevar la imagen partidaria frente a la población y hacerlo cada uno por su lado, el que presente esta percepción frente al pueblo será el de mayor confianza, credibilidad y mejores resultados.
A esa situación no ha escapado el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), sin liderazgo real con la salida de Balaguer; al parecer tal como lo planificó, y se desgarra penosamente camino a la aparente desintegración.
Digo penosamente, porque siempre un tercer partido da la oportunidad de la alternabilidad con lo que me siento de por vida comprometido.
El papel del liderazgo peledeísta será de mantener la unidad alrededor de su partido, para mantener el favor del pueblo. Los morados, unidos serán invencibles.
En una reciente encuesta sobre la democracia y los partidos políticos se dio a conocer que de los ciudadanos dominicanos el 48 por ciento cree en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD); seguido de un 30 por ciento que dice no creer en ninguno, es decir, el restante 20 por ciento se ubicaría en las otras preferencias.
El asunto es que los partidos, de cara a los comicios congresuales y municipales del año próximo, tienen que respetar sus estatutos y las reglas que establezcan para escoger a sus candidatos a síndico, regidores, diputados y senadores.
Si no hacen eso, si no son transparentes, si hacen maniobras para imponer candidatos en perjuicio de otros, se harán un gran daño a sí mismos, al sistema de partidos y a la propia democracia.
La responsabilidad está en el liderazgo de cada uno de los partidos, sus hombres y mujeres organizados en los mismos.
El ahora y el futuro está en reconocer la necesidad de preservar los partidos; con ello fortalecemos la democracia.
Luis Armando Asunción Álvarez es comunicador
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