Muchas personas tienen miedo de comprarse un iPhone, una BlackBerry o cualquier aparato que le dé acceso a Internet (y, por ende, al correo electrónico) las 24 horas del día, dónde quiera que estén.
Dicen que jamás tendrían tiempo personal y vivirían enganchados a pulsar el aparatito en momentos sociales y en fiestas privadas.
Aunque esto es cierto, también se tiene que observar con detenimiento la situación desde otra perspectiva. No me mal interpreten: ¡Por supuesto que es tedioso que todo el mundo esté esperando la respuesta a un correo que te enviaron! Aquel que no quiere responder al instante y ya no tiene la excusa de no estar frente a la pantalla de la computadora.
Pero, nos tenemos que acordar de aquel correo electrónico que llegó mientras estábamos de viaje o fuera de la ciudad y perdimos una gran oportunidad por no saber de su existencia, o cuando nuestro jefe nos llamó y nos preguntó por el reporte que nos envió y se suponía que teníamos que leer y ya no podemos fingir finalizar una llamada para revisar de pronto el documento.
O también, mi situación “favorita”, cuando nos tuvimos que quedar hasta tarde en la oficina sólo para reenviar y responder el correo que llegaría desde Asia.
Esto es algo a considerar cuando nos detenemos a pensar si estos teléfonos son para nosotros, especialmente en esta época cuando las BlackBerry están de moda y se empieza a comercializar el iPhone en dos de las grandes compañías dominicanas de telefonía móvil.
No me considero un fanático de la tecnología, pero sí de la información. No puedo negar mi infalible apreciación por los productos de Apple Inc.
Desde que salió el iPhone en el año 2007 al mundo, me incorporé al servicio sin consultar estas dudas que nos rellenan la cabeza y jamás me he arrepentido.
Tener Internet en la palma de la mano hace más que esclavizarte a estar comunicado, ofrece todo un mundo de información necesaria, ya sea de ofrecer un número de teléfono en paginasamarillas.com.do, como revisar la cartelera y horarios en los diferentes cines de la ciudad antes de dirigirnos a cualquiera de ellos.
Ya pasamos por ese miedo cuando salieron los teléfonos móviles, por qué no mejor esta vez saltamos esa fase de “no estoy seguro si es una buena idea”, porque al final terminamos cayendo, la única diferencia es que nos incorporaremos más tarde, cuando nos sintamos como dinosaurios porque el resto sean expertos utilizando el condenado aparato.
Rui Delgado es web master
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios (0)