Dirigentes cercanos a Hipólito Mejía están recibiendo llamadas todos los días de compañeros que trabajaron con Miguel Vargas y que quieren “cruzar la cerca”.
Un ex senador del Este que se llevaba bien con ambos precandidatos, y que inició con el MVP y terminó con “papá” es uno de los principales receptores de esas llamadas.
Son muchos los que lo contactan porque lo ven como un buen canal para ponerse a las órdenes de Mejía, quien es compadre del ex legislador.
Pero Hipólito, inteligentemente, ha evitado caer en la tentación de hacer negociaciones individuales, cuando lo deseable es que se produzca una reunificación a todos los niveles, es decir, arriba, en el medio y en las bases.
El ex presidente sabe que integrar un miguelista por aquí y otro por allá podría tener un efecto negativo, porque reforzaría más la imagen de división interna, y esa no es la idea.
Pacheco
Sin embargo, es inevitable que gente clave de Miguel baje la guardia, sobre todo figuras que tienen algo que perder. Por ejemplo, a nadie debe sorprender la actitud asumida por Alfredo Pacheco.
No le da la espalda a Miguel, pero tampoco quiere que lo asocien a una aventura peligrosa, a todas luces divisionista, como la que algunos desearían emprender.
A Pacheco, un ganador tradicional en el partido blanco, se le han pegado varias derrotas en los últimos años y es natural que quiera sacudirse.
Además, la situación aparentemente se agrava, pero hay que anotar algunos aspectos que permiten vislumbrar la posibilidad de un acuerdo. Lo primero es que Miguel no ha tocado a Hipólito. En todo caso, él sería el beneficiario de las irregularidades denunciadas, pero no el culpable.
No hay heridas incurables, ni acusaciones personales. Además, se da como un hecho que vendrá el ex presidente panameño Martín Torrijos y que procurará sentarse con los dos ex precandidatos.
Los radicales podrían quedar con la cara larga…
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