El cobro de cuotas es uno de los mecanismos que se han inventado los partidos para poner ciertos limítes a las aspiraciones presidenciales, reduciendo al mínimo la cantidad de precandidatos.
Con la imposición de cuotas, se busca recaudar recursos para montar las elecciones internas, pero también se pretende evitar que algunos “aspirantes” se inscriban simplemente para hacer bulto; agregar “puntos” a su currículum o simplemente con el fin de hacer alguna negociación con uno de los precandidatos fuertes, antes o después de las votaciones.
El PRD utilizó este sistema en el recién pasado proceso interno, con éxito, ya que finalmente solo dos precandidatos compitieron pese a que inicialmente eran ocho. La cuota, en este caso, era de millón y medio de pesos.
Miguel Vargas es un exitoso empresario de la construcción y el ex presidente Hipólito Mejía tampoco es pobre, por lo que ambos podían pagar el boleto de entrada al evento. La metodología puede ser considerada como discriminatoria, pero fue aceptada por todos los que en algún momento se promovieron como “aspirantes”. Amaury Justo Duarte fue la excepción que confirmó la regla…
Los rojos
Los otros partidos usan sus propios medios para limitar al mínimo el número de aspirantes. El PRSC, por ejemplo, está anunciando que el 24 de este mes seleccioná a sus precandidatos, pero desde ya se habla de Carlos Morales, Amable Aristy, Ito Bisonó y Humberto Salazar como los que serán propuestos. Eso, a pesar de que son otros los que se están promoviendo hace tiempo. Se esperan los gritos de Ricardo Espaillat y Osiris de León…
Cedazo
El PLD nunca ha tenido problemas con este tema, ya que sus estatutos establecen un mecanismo que no permite que nadie pueda creerse “precandidato” sin la bendición de la cúpula. En este caso es el Comité Central el que decide cuántos van. Y nunca son más de tres…
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)