En la columna del pasado miércoles advertíamos que el padrón “semiabierto” podría generar problemas en la convención del PRD, a pesar de que no era la primera vez que se usaba esta fórmula. Sucede que cuando se implementó, en el proceso interno del 2008, las cosas estaban de un solo lado. Miguel Vargas le ganó ampliamente a Milagros Ortiz Bosch y no había espacios para reclamos.
Pero ahora tanto Miguel como Hipólito Mejía aceptaron esta aberración, que de seguro el partido blanco usará por última vez. Se trata de una mezcla extraña, que no es “ni una cosa ni la otra”.
En una época en la que el transfuguismo está en auge, el que ayer era blanco hoy puede ser morado, o viceversa, por lo que no fue la mejor idea usar este sistema. Aquellos polvos trajeron estos lodos.
Derrotados
Mientras tanto, ya la Comisión Organizadora habló y dicen que “el palo dado” nadie lo quita. No fue un solo boletín, sino cuatro, pero de un solo golpe, algo que no se había visto nunca antes. Ahora vendrán los análisis de las causas del repunte de Hipólito y de la derrota del hombre de las estructuras.
En el caso de Miguel, no se trata de una, sino de varias derrotas. Es decir, en cada provincia o municipio en el que Vargas perdió, también lo hizo un jefe del partido. En algunos casos se trata de figuras verdaderamente emblemáticas. El cuestionamiento arropa a líderes altos, bajos y medios…
El duro
De Enmanuel Esquea se ha dicho que es “un duro” y eso lo confirmó con el manejo de todo el proceso. Dijo que la convención iría el día 6 y así fue, en uno de los pocos casos en que las votaciones internas se realizan en la fecha anunciada. Prometió que sería modélica, y eso también se dio, sobre todo por el comportamiento de los votantes. Pero al momento de ofrecer los resultados, es obvio que se dejó llevar por las emociones...
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