Los partidos políticos son grupos sociales con un aparente fin, con un propósito; pero ¿qué propósitos tendrán nuestros partidos políticos y sus dirigentes? Repetirse a sí mismo continuamente en sus errores y ningún acierto. Es la repetida historia del Partido Reformista, del PRD, del PLD, y del recurrente rosario de siglas de cada cuatro años.
Irremediablemente nos acercamos a un año de elecciones para la presidencia de la República. Y asimismo de irremediable es que ya estamos inmersos en la campaña para escoger al Presidente-Rey por cuatro años. Ya tenemos a los partidos políticos atando pactos, anunciando programas y anunciando la salvación de la Patria si votamos por ellos, exactamente como lo han hecho en todos estos años, y con las mismas consecuencias.
La teoría del eterno retorno incluye tanto los fracasos como los éxitos en una serie interminable de repeticiones, sabiendo que el Hombre volverá a ser Mono, y que nuevamente se dará cuenta de lo que es el eterno retorno y nuevamente morirá en un ciclo infinito.
¿Cómo se explica la formación de los grupos sociales sin tener que acudir a un factor demiúrgico, ni subordinado a los cálculos de una razón abstracta, sino como consecuencia de un continuo retorno del hombre a prácticas repetitivas de hacer las cosas una y otra vez.
En la historia circular de los partidos políticos está presente, en la mente de los dirigentes de esos partidos, la vocación de crear un Partido-Estado, que es el sueño íntimo-erótico de todo político vocacional. Crear un partido que controle todo y a todos.
¿Cuáles son los programas de los partidos? Unos poemas malos, atiborrados de comparaciones hasta el punto de parecerse tanto uno al otro que nunca sabremos quién hizo el original. De ese modo, ellos ofrecen el mejor futuro para nuestros hijos, como también para nuestros nietos, un futuro donde todos actúen como si fueran ángeles, todos tengan tanto como si fueran ricos y todos vivan como si fueran libres. Pero por aquí no hay ni rastro de ángeles, ni de riqueza, ni de libertad.
El destino se muestra, tan pronto y como observamos a los dirigentes políticos, como algo condenado, como algo que de antemano fue ya historia. Una tragedia circular. ¿Nos merecemos esto? ¿Nos merecemos el espectáculo grotesco de la cámara de senadores? ¿Nos merecemos las filas de pobres ancianas y niños esperando las “cajas navideñas” año tras año? ¿Nos merecemos los pactos de caballeros del PRD cada cuatro años en sus primarias, ¿Nos merecemos las señales que manda el líder del PLD sobre quién será su sucesor? Es el eterno retorno al cansancio, que vuelve y vuelve, como volvía Balaguer.
Fernando Casanova y Llaca Abogado
Comentarios (0)